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sábado, noviembre 28, 2020

Empatitis


"Argentina (La Boca)-Three famous Argentinian
(Maradona, Eva Peron and Carlos Gardel)
welcome the visitors"
 by ustung 
is licensed under 
CC BY 2.0
En estos días me encuentro atravesado, interpelado por varios hechos: la muerte de Diego Armando Maradona, el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y comienzo de los 16 días de activismo contra la violencia de género y Karibe con K. 

Maradona, un ícono popular mundial, muere el mismo día que se intenta visibilizar la lucha, también mundial, contra un flagelo del que el propio astro fue acusado, configurando de forma puramente azarosa el Ultimate o Definitivo acto de invisibilización. Está claro que para el mundo, hasta que el tiempo haga su meticuloso trabajo, el 25 de noviembre será, primero que nada, el día que murió Maradona.

Ahora, lo que no entendía hasta unos minutos previos a escribir esto era lo de Karibe. ¿Por qué mi cabeza buscaba involucrar a ese grupo en este asunto? ¡Y lo recordé! 

El martes salí de terapia derecho a comprar entradas para Karibe con K, uno de los grupos más populares de música tropical del Uruguay, con uno de los nombres más originales de la escena tropical de 80´s y 90´s junto con Sonido Cotopaxi. Pasé por el primer local, quise pagar con débito, no se podía, fui a sacar plata del minicajero dentro del local: red caída. ¡Mierda! Caminé veinte minutos por 8 de octubre hasta que llegué a otro local, pasé por el minicajero, ¡funcionó! pasé por el mostrador y pedí las 2 entradas. La chica, de unos veintipocos, no encontraba el evento. Ponía el nombre del grupo y no lo encontraba. Al ojear la pantalla vi que ponía "Caribe con K". Entonces le dije "Mirá que es Karibe CON K". "Ahhhh", y ahí encontró el evento.  

Luego de preguntarme por unos instantes cómo ella no podía visualizar en su mente, como lo hacía yo, un cartel gigantesco, luminoso que dice "KARIBE CON K" al escuchar en nombre del grupo,  me cayó la ficha de que la chica era muy joven y que seguramente no había sido parte de su vida. Ahí entendí que la Karibe es un grupo retro, nostálgico y que yo soy un viejo. 

Volviendo a la pregunta, ¿por qué entonces mi cabeza unía todos estos hechos? Por la intergeneracionalidad.

Una generación es un grupo de personas que, además de haber nacido en el mismo período de tiempo, construye una identidad cultural a partir de hechos que les atraviesan. Esta identidad genera alegría cuando alguien de la generación hace algo maravilloso para el mundo y también deprime cuando comienzan a desaparecer aquellos que formaron parte de esta construcción. Para los uruguayos que tomamos la recta final de los treinta, Maradona y Karibe con K en mayor o menor medida son parte de nuestra identidad y han estado siempre ahí viviendo con nosotros. Ahora Maradona se murió y yo me siento un poco más solo en este mundo.

Ayer en el salón de clase hice una prueba con alumnos de primer año de liceo. Estaba haciendo una suplencia y se me ocurrió hablarles un rato de Wikipedia: que la hacemos todo, que algunos días, como el de la muerte del Diego, la página se congela porque se vandaliza, que es un tipo de sitio llamado wiki, que forma parte de un proyecto más amplio llamado Wikimedia, entre otras pastillitas. Entonces hicimos un ejercicio que fue entrar a una página y probar que efectivamente todos la podemos modificar. A veces pienso que explico obviedades, pero ayer escuchaba a la actriz Valeria Bertuccelli en una entrevista decir que la gente la saluda en su cumpleaños el 30 de noviembre porque así lo dice Wikipedia, pero que ella en realidad nació un 19 de diciembre (no entres ahora porque ya lo cambiaron). No sabía que ese tipo de dato lo puede cambiar ella misma y estuvo años recibiendo saludos de cumpleaños un día equivocado.

Entonces experimenté un poco: puse la página de Wikipedia de Karibe con K. Esa misma mañana había entrado a la página para ver cómo estaba y agregué un poco de data a partir de una nota de Diego Recoba en La Diaria. Para practicar un poco con los alumnos, trabajamos con la página de plena uruguaya, recientemente creada y con pocas visitas. Como supuse, un 0% de los alumnos conocía a Karibe con K.


Entonces, ¿qué se le puede pedir a una persona que solo conoció al Maradona «muñeco», con problemas de dicción, de adicción y más famoso por los memes que por su talento como jugador de fútbol y, según Lula y comparto, su talento como político?

Desde un punto de vista generacional, entiendo la ola de repudio en redes sociales por los días de duelo nacional en Argentina, por su celebración como deportista y como representante del sentir del pueblo argentino. Imaginen une joven que no vivía mientras Maradona salía campeón con Argentina en el ´86, que tal vez recién nacía cuando la llevó a la final del ´90 y que un penal le impidió el bicampeonato; que era muy chique cuando él se sacó la camiseta argentina y se puso la de Latinoamérica para jugar por el socialismo junto con Tabaré, Lula, Correa, Chávez, Evo, Fidel y Néstor durante la primera década del siglo. 

Entonces, propongo este acuerdo: yo empatizo con tu indignación porque Maradona ocupe un lugar en los corazones argentinos junto a Perón, Evita y Gardel a pesar de su vida tan polémica y en muchos casos incorrecta y tú sé empátique conmigo porque se murió alguien que me ha acompañado toda la vida, hasta hace unos días. 








miércoles, octubre 21, 2020

Un día de La Semana de los Comunes

Mientras escribo transcurre el segundo día del Congreso Global de Creative Commons (CC Global Summit) donde activistas, integrantes de diferentes organizaciones de todo el mundo y público en general se unen para debatir sobre cultura, accesibilidad, tecnología, salud y educación, entre otros temas, con un objetivo global de democratizar accesos, garantizar derechos. 

Comparto algunas reflexiones a partir de lo que he visto en esta jornada, aprovechando la oportunidad de que este año el congreso se está realizando de manera virtual en su totalidad. Imagino que a partir del año que viene, aunque se pueda volver a la presencialidad, nos encontraremos con un híbrido online-presencial que permitirá un mayor acceso a este gran evento.

En las primeras horas de la mañana escuché a Leonardo Párrafa, un joven activista colombiano cofundador de Juventudes por la Paz y que en esta ocasión habló sobre un proyecto llamado Cartas por la Reconciliación que «busca mostrar la unión de los colombianos para apoyar la construcción de una paz sostenible.» La página de Facebook contiene como publicación fijada una carta del expresidente y exguerrillero tupamaro José Mujica dirigida a los excombatientes de las fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Allí dice: «Vivir es un milagro, cuidar la vida un deber. Por eso, la paz es una construcción para todos. No te canses de vencer obstáculos. La vida es para tener tiempo libre para los afectos.»




Sobre el mediodía, Mariana Fossatti de CC Uruguay e Irene Soria de CC México iniciaron un interesantísimo ejercicio colectivo en Powering the Commons: a feminist perspective. Allí se debatió la situación de los espacios colaborativos, del copyright y del sesgo patriarcal que se puede encontrar detrás de estas construcciones. Las moderadoras plantearon preguntas en busca de la construcción de espacios colaborativos de participación más diversos e inclusivos, de mayor justicia social. Con la colaboración de quienes se sumaron al conversatorio, se profundizó en conceptos novedosos como el de copyfarleft, es decir, la lógica del copyleft pero con un enfoque de justicia social en áreas como la de género que el copyleft no consideró en su construcción y evolución. 

A partir del intercambio de las participantes surgieron cuestiones como la dificultad para ejercer el activismo a partir de planteos (imagino que de varones) sobre si hay una relación entre la cultura libre y feminismo. 

También surgieron reflexiones en torno a la falta de estudios sobre embarazo y coronavirus por la brecha de género presente en el ámbito de la investigación científica; el concepto de copyright a partir de un concepto medieval de cultura y cómo se ve reflejado, por ejemplo, en lo que es "creativo" y lo que es considerado una "manualidad" (creative/craft) y, a partir de esa categorización, qué se protege y qué no. Entonces, una canción es creativa y se protege, mientras que un bordado es una manualidad y, por lo tanto, no tiene la misma protección.

Comparto una lista de enlaces producto de aportes de las participantes.



Pasado el mediodía me metí en uno de los temas que, junto con la impresión 3D, a mi entender representarán una revolución como lo fue Internet desde comienzos de este siglo: los sistemas de inteligencia artificial. En «Leonardo Da Vinci, Edison....and AI?» la rusa Siyanna Lilova y el argentino Franco Giandana expusieron en torno a algunas preguntas: ¿los sistemas de inteligencia artificial (IA) podrían crear algo creativo e innovador? ¿ese "algo" debe licenciarse? ¿Quién tendría los derechos?

A partir de estas preguntas se desarrolla la charla. Siyanna presenta entonces un ejercicio a la audiencia: primero muestra dos imágenes, un original de Rembrandt y una imagen realizada por un sistema de IA. Luego se mostraron dos Haiku: uno humano y otro no humano. Lo mismo con dos sonidos que finalmente no pudimos escuchar, pero con los ejemplos anteriores se podía probar el punto: no hay manera de notar la diferencia. 

La charla no tuvo grandes conclusiones y tampoco era la idea ya que nos encontramos en un área donde, al momento, todo es válido. El producto de una IA se lo puede considerar original, creativo, innovador, o no. Se le puede otorgar la autoría a quien diseño el sistema, a quien introdujo los datos, a los autores de los datos ingresados, o al propia sistema de IA si creemos en un futuro en el que se legitima la posibilidad de un ciudadano no humano con los mismos derechos que uno humano (quisiera destacar que esto ya existe)



Para terminar menciono Declaration on Open Access for Cultural Heritage: towards a standard and equitable definition of Open Access for GLAMs: una charla a cargo de Evelin «Scann» Heidel (Argentina), Claudio Ruiz (Chile) y Andrea Wallace (UK). 

GLAM es sigla de Galleries, Librarians, Archives and Museums. Esta charla surge a partir de una situación de extrema heterogeneidad de normativas en cuanto a la «creación y manejo de colecciones digitales y su reutilización por parte de nuevas audiencias y grupos de usuarios» (traducido de openglam.pubpub.org). 

Estamos en una época en la que buena parte de nuestra cultura perdurará de forma digital. Dada la incertidumbre regulatoria en el área, los oradores presentan una Declaración sobre Acceso Abierto para la Herencia Cultural. Para ello, se toma como base una serie de principios del proyecto OpenGLAM:

- Publicar la información de los artefactos en Dominio Público
- Mantener representaciones digitales de los trabajos cuando su copyright haya expirado
- Cuando se publica la información digital, ser lo más explícito posible sobre sus deseos, expectativas y la reutilización de las colecciones y subcolecciones de datos.
- Cuando se publican los datos, utilizar tipos abiertos de archivos.
- Perseguir las oportunidades de comprometer a interesados de formas innovadoras (interpretación personal: si alguien se interesa en utilizar los datos, no se la compliques)

Aunque el universo de lo tangible en este campo está más regulado (bien o mal regulado es capítulo aparte) el campo lógico presenta más vacíos y, si no hay directivas claras, llega el gran capital y de alguna manera se va a quedar con todo este patrimonio digital restringiendo masivamente el acceso salvo que tengas plata, claro.


Para terminar, ¿conocen Wikipedia? ¿Quieren ver en tiempo real cómo se enriquece? ¿Quieren ESCUCHAR en tiempo real cómo se enriquece?




martes, septiembre 22, 2020

La evolución de la creatividad y del derecho de autor (PARTE I)

INTRODUCCIÓN

    Si uno no anda escarbando o investigando a fondo cómo evolucionó la música y los conceptos de creatividad y derecho de autor, puede llegar a creer que este trío existe desde la creación de los primeros ritmos, las primeras melodías. Pues no, lo que existe hoy es producto de 2500 años de ocurrencias, juicios, leyes promulgadas y desafíos tecnológicos. 
    Para abordar la creación y los mecanismos que la promueven o la bloquean, me voy a basar en un comic desarrollado por el Centro para el Estudio del Dominio Público de la Escuela de Leyes de la Universidad de Duke. El libro se llama "Theft: A History of Music. Tales from the Public Domain" y sus autores son James Boyle y Jennifer Jenkins. Las ilustraciones las comenzó Keith Aiko, que murió durante el desarrollo del libro y las terminaron Ian Akin y Brian Garvey. 
    La obra está bajo licencia Creative Commons CC-BY-NC-SA 3.0 lo que permite la difusión libre sin fines de lucro y me habilita a compartirla en este link. 


    Lamentablemente la obra no se encuentra traducida al español y es por eso que he decidido, mediante este artículo, traducir al menos lo sustancial de la obra y, de paso, seguir trabajando en eliminar este falso conflicto entre cultura libre y derecho de autor que tanto le sirve a quienes abogan por extensiones de plazos para mantener la propiedad de creaciones muy lucrativas (Mickey Mouse por ejemplo) sin importar el consecuente atropello al acervo cultural que acarrean dichas extensiones. De todos modos, si manejan el idioma, los invito a acceder a la obra que está muy bien narrada y sus protagonistas son supersimpáticos.

GRECIA ANTIGUA

    A Platón (427-347 a. C) no le gustaba que los músicos se pusieran creativos. Esto tiene una explicación y es que para los antiguos griegos la música representaba un conjunto universal de formas como parte de una lógica total que involucraba geometría, sonidos, ética, política y belleza. Entonces, alterar esas formas representaban una verdadera amenaza. Platón pedía que «la música y la gimnasia fueran mantenidas en su forma original y que no se realicen innovaciones» y que «cualquier innovación representa un peligro para el Estado». Así que la música solo la podían tocar aquellos virtuosos que dominaban inequívocamente las leyes que la dominan, hasta que aparecieron los "punkies" griegos: los poetas. Dicho por Platón: 

Pero luego, la anarquía no musical fue dirigida por poetas que tenían talento natural, pero eran ignorantes de las leyes de la música (...) A través de la estupidez se engañaron en pensar que no había bien o mal en la música, que debía ser juzgada en función del placer que diese. Con sus obras y sus teorías infectaron a las masas con la presunción de creerse jueces válidos. Por lo que nuestros teatros, antes silenciosos, se volvieron vocales, y la aristocracia musical llevó a una perniciosa teatrocracia (..) el criterio no era música, sino una reputación por la habilidad promiscua y un espíritu de ruptura de las leyes.
    Más de dos milenios más tarde, el pensador Byung-Chul Han retoma el concepto de teatrocracia para referirse a la nueva forma de hacer política donde sus protagonistas son performers que deben dominar a la perfección tanto los medios de comunicación tradicionales como las redes sociales. Pero ese es otro tema. No nos desviemos...


Platón en «La República».


LOS ROMANOS

    Allá por el 700 la iglesia fue la encargada de mantener rígidas formas musicales. El segundo Papa Esteban II (el primer Esteban II [el efímero] murió a los tres días) bendijo la coronación de Pippin III el Breve, padre de Carlomagno. Luego de dicha coronación, Pippin declaró la liturgia y la música romana como las oficiales de su reino. No se podía interpretar otra cosa que no fuera la música oficial, aunque clandestinamente se fueron generando versos, principalmente de lo que se entendía por amor en ese momento como, por ejemplo, la violación. 
    Aquellos versos callejeros del 700 siguieron circulando y por el 1100 se consolidan los primeros compositores o «trovadores». Muchos y muchas se habían consolidado en la aristocracia romana y franca. Una de ellas fue Beatriz de Día, muy popular en Francia. Los trovadores escribían poesía de amor cortés (amor no bendecido por la sacralidad del matrimonio), poesía con doble sentido, interpretaban melodías conocidas y sencillas y también hacían crítica política. 


Retrato de Beatriz de Día (S.XIII)

LAS PRIMERAS TECNOLOGÍAS DEL COPYRIGHT

    Para el 1500 la iglesia estaba bastante caliente con todo el temita del amor cortés, adúltero, "subversivo". Por otro lado, las canciones de iglesia comenzaron a contagiarse de versos de esas letras populares de amor cortés. Parecía extraño que se refirieran a la Virgen María, como "Aquella dulce y agradable morocha". Comenzaban entonces los primeros «remixes». 
    Casi al mismo tiempo (Alemania, 1467), Guttenberg en su penúltimo año de vida concreta la primera impresión. La primera partitura sería impresa en 1470 y en el 1500 comienza realmente a masificarse. ¿El visionario? Ottaviano de Petrucci, un aristócrata veneciano que idolatraba aquellos pocos libros a los que tenía acceso. 
El proceso de impresión resultaba ser bastante complicado en un principio, aunque más adelante llegó a simplificarse. El papel debía pasar tres veces por las planchas: la primera de ellas para la impresión de las líneas que servían de referencia a la escritura musical, la segunda para la impresión de los signos musicales (notas, claves, etc.) y la tercera para la impresión de los textos.
Fuente extraída de mcnbiografías.com

    A cambio de esta innovación (la impresión polifónica) Petrucci pidió como recompensa 20 años de monopolio sobre toda música impresa en Venecia, incluidas las partituras del extranjero. Y por acá va empezando el tema del derecho de autor: el autor de las impresiones, el publisher. 
    También comienza en esa época la idea del compositor como artista. Solo unos pocos podían declararse dueños de su obra: los que hacían lobby y lograban ser respetados por la "escena" de nobles. En ese momento se iba configurando la estructura de artista --> sponsor, en ese momento, el patronazgo.
    Orlando di Lasso (1532-1594), un cantante prodigioso fue quien desarrolló la idea de "versión autorizada" cuando notó que se imprimían versiones erradas de su tema. Lo que no tuvo en cuenta a la hora de exigir estas autorizaciones fue que su Misa «Entre vous filles» fue prácticamente calcada de la composición «you 15 year old girl». De todas formas, nadie se habría indignado en ese momento por una canción de amor a una niña de 15 años ni porque además la canción fuera tremendamente racista sino que el problema habría sido únicamente la similaridad. Así que ya sabemos que la hipocresía en el arte data de casi 500 años.  
    Con los años se fue generando un monopolio de los editores hasta que siglos después fue evidente la necesidad de un reconocimiento a los autores.


    El 10 de abril de 1710 se promulga El Estatuto de la Reina Ana: el primer antecedente histórico en el ámbito de los derechos de propiedad intelectual. El estatuto surge para darle algo de poder a los autores de las obras ya que en ese momento se había generado un brutal monopolio de editores e impresores de las obras. El estatuto le da la libertad a los autores de elegir con quien publicar sus obras y además otorga derechos de propiedad de la obra a los autores de la obra por 14 años más una extensión o cambio de editor por 14 años más. Esto sentó un precedente en pro de los autores y le quitó el poder absoluto a los dueños de los medios de producción de la obra.

LA REUTILIZACIÓN EN LA MÚSICA CLÁSICA

    Todavía la música era para pocos, en particular la interpretada por compositores que se volverían clásicos. Durante el siglo XVIII y XIX comienza un período intenso de "préstamos" artísticos que no frenaría hasta comienzos del siglo XX con la progresiva privatización de la creatividad mediante leyes más restrictivas del copyright. En esa bolsa de compositores se encuentra Beethoven, Handel, Stravinsky, Mahler, Brahms y Berio. A su vez Handel se inspiró en Astorga, Bononcini, Carissimi, Cavalli, Kerll, Kuhnau, Legrenzi, Stradella, Telemann y Urio. Luego aparecieron Bach y Vivaldi y una melodía base preexistente llamada "Cantus Firmus" a partir de la cual se generaron nuevos trabajos polifónicos. ¡Y no había problema! Porque se entendía que eso era parte de la tradición musical. 
    En todos estos casos no estamos hablando de percepciones sobre las composiciones del otro sino que se trata de fragmentos que se pueden ver con claridad en las partituras, De esta manera se construyó el acervo de obras clásicas. Todos ellos, sin darse cuenta, formaron parte de un equipo que compuso la obra musical de una época que hasta hoy se la considera como de las de mejor calidad, aunque eso es siempre relativo en el arte. 
     A mediados del 1700 aparece la idea del arte definido en términos de genialidad original. Comienza la idea de distinguirse por una "inspiración divina" más que por un brillante modelado de materiales tradicionales. Hoy son cuestiones obvias, pero recién en este punto se masifica la idea de "Yo soy el creador original de esta obra" y el concepto de "genio". También sucedió con la lectura: la idea de leer en silencio (la construcción de una voz narrativa) apareció muchísimo después que la lectura en sí. No se concebía lectura que no fuera en voz alta. 
    Yendo a finales de siglo aparece la litografía. Esto vuelve a las partituras más baratas, atractivas y accesibles al público. Entonces los artistas dejan de componer para sus "patrones" y empiezan a hacerlo para el público.
    En el 1800 se entra a complicar y aparece el concepto de PLAGIO...


Litografía de música de Richard Wagner. De https://musicprintinghistory.org/lithography/

***

FIN DE LA PRIMERA PARTE. En la próxima abordaré el SXIX y parte del SXX cuando el jazz era tan resistido como el punk.

***

Webgrafía:

https://web.law.duke.edu/musiccomic/download/
https://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%BAsica_de_la_Antigua_Grecia
https://dialogopolitico.org/actualidad/la-teatrocracia-como-reemplazo-de-la-politica/
https://es.wikipedia.org/wiki/Esteban_II
https://es.wikipedia.org/wiki/Beatriz_de_D%C3%ADa
https://es.wikipedia.org/wiki/Amor_cort%C3%A9s
http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=petrucci-ottaviano-de
https://es.wikipedia.org/wiki/Estatuto_de_la_Reina_Ana

miércoles, agosto 05, 2020

Cultura y Derechos Humanos en Uruguay y en el mundo. Repensando la industria cultural (PARTE 2)

SÍNTESIS DE LA PRIMERA PARTE

En la primera parte de este ensayo discuto el artículo 27 de la Declaración Universal de Derechos Humanos que dice:
Artículo 27.
1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.
2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.
Mencioné que el agregado del segundo ítem fue polémico, porque se alegaba, por un lado, que defendía intereses particulares y no los de toda la humanidad y, por otro lado, corrían ya otros mecanismos, como la Convención de Ginebra, que protegían la propiedad intelectual.

Para profundizar en la evolución del debate que deriva en la redacción del artículo 27, pueden leer «Propiedad intelectual y Derechos Humanos» de Beatriz Busaniche.

Cars in Cuba - 13
"Cars in Cuba - 13" by Nouhailler is licensed under CC BY-SA 2.0
En Cuba funciona algo llamado "El Paquete" que consiste en un disco duro externo con un 1 Terabyte de contenidos semanales de todo el mundo. La persona que lo tiene recorre diferentes pueblos y le vende los contenidos a particulares. Es la única manera de acceder a esos contenidos. Si lo agarra el gobierno, va preso por el delito. Si lo agarra el gobierno, las personas pierden su única conexión con el mundo.

EL ARTE SE COME A LA CULTURA

Para abordar esta segunda parte quisiera compartir una definición de cultura. Vayamos en principio a la RAE de donde extraigo las definiciones más vinculadas al debate:
2. f. Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico.
3. f. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.cultura popular
1. f. Conjunto de las manifestaciones en que se expresa la vida tradicional de un pueblo.
Algo que puedo deducir de la definición es que todos formamos parte de la cultura. Sin embargo, cuando buscamos noticias vinculadas a la cultura vemos noticias relacionadas con el mundo del arte. Como que el arte "se comió" a la cultura. Aquí radica uno de los gérmenes de las confusiones a la hora de reivindicar la protección de intereses.

De esta manera se va generando un discurso entorno a "trabajadores de la cultura", "...porque hacer cultura", "el mundo de la cultura". Este hecho no fue intencional, se fue dando. La sociedad toda ha colaborado en esta apropiación que genera inconvenientes para las organizaciones que reivindican el derecho a la cultura que no es solo el derecho a consumir o practicar el arte.

EL SENTIDO ORIGINAL DEL DERECHO DE AUTOR

El derecho de autor nació como una herramienta para estimular, alentar, promover la creación artística. Quienes promovemos la cultura libre no renegamos del derecho de autor pero, como mencioné en la primera parte de este "ensayo", la existencia de un enemigo, real o irreal, facilita la construcción de eslóganes con los que se termina ganando esa inexistente batalla. Esto viene de tiempos inmemoriales. En el ámbito religioso, podríamos decir que el crédito por la hegemonía del cristianismo es 50% Dios 50% Diablo, ¿no?

Volviendo al tema, el derecho de autor es fundamental para promover el arte y la cultura. es fundamental que un artista tenga recursos para poder seguir siéndolo sin tener que conseguir otra ocupación para vivir. Por otro lado, también es fundamental mantener un acervo cultural público para poder nutrirse, siendo que toda creación parte siempre, consciente o inconscientemente, de algo ya existente.

¿CUÁNTO DAÑA LA PIRATERÍA?

Con frecuencia presenciamos oleadas pro censura o bloqueos de sitios web con tan solo un silbido. ¿La excusa? Las pérdidas millonarias de la industria del arte y el entretenimiento a causa de las descargas o el streaming no autorizado. Sin ir más lejos, en esta nota de Búsqueda (hay que suscribirse para leerla completa) se trata una iniciativa por parte de "un grupo de empresas privadas" (parece que el anonimato no es tan malo después de todo) para regular los contenidos de internet y si lo considera necesario bloquear los sitios que no tengan los derechos correspondientes para reproducir contenidos. Estas arremetidas vienen con una justificación de lucha contra un supuesto enemigo, en este caso, las pérdidas millonarias de la industria por este tipo de actividades.

Paradójicamente, parece bastante claro que estamos viviendo un auténtico "boom" de contenidos. Plataformas de streaming, la televisión por cable, en menor medida la televisión abierta y la industria del cine nos están inundando de series de ficción, documentales, películas, cortos, series animadas, telenovelas, shows de standup, monólogos de youtubers, y más, como nunca se ha visto. Algo tan vasto que hasta puede resultar angustiante. ¿Música? Se lanzan muchísimos discos por año. AGADU aumenta su recaudación año a año, no está en crisis, no es una lucha vida o muerte entre AGADU y la piratería.

Pero que hay un problema...lo hay y a mi entender no es la piratería.

Fragmento de «El Camino del Artista» libro que ha vendido millones de copias en todo el mundo. El fotocopiado de la obra y el boca a boca fue fundamental para su masificación. La autora menciona este hecho en el prólogo de su décima edición.

OTRA VEZ LA DESIGUALDAD

Corno Frances Blessing Dob Sib/fa Laq. C/est. 6442l-1 ...
Corno francés
Si, vivimos en la era de la desigualdad. Toda área, rama, disciplina, campo, concepto, está marcado por la desigualdad. Algunas desigualdades no sabíamos que existían o las teníamos incorporadas hasta hace unas décadas. Las personas en el mundo viven mejor o peor según su color de piel, su sexo, su género o un entorno que tuvo los mismo privilegios o las mismas carencias durante generaciones, solo por dar algunos ejemplos. Si hablamos de arte, podemos decir que hay quienes tienen más posibilidades de enriquecerse artísticamente que otros. Ni acá ni en ningún lado corre la meritocracia. Si el arte hegemónico fuese de quienes se esfuerzan más, no estaría marcado por la tez caucásica ni por apellidos, en muchos casos, muy singulares. Si no me creen, armen una lista de gente que toque el corno francés en Uruguay. Puede haber quien tal vez exclame "Justo el corno francés, ¿quién lo conoce?" Bueno ahí tenés la desigualdad legitimada y justificada. Podemos vivir tranquilamente con la idea de que algunos instrumentos son solo para unos pocos. Y no es un tema de esfuerzo: si no accedo al menos a saber de la existencia del corno francés, ¿cómo voy a querer aprender a tocarlo?

Parasite (2019) - IMDbMe fui por las ramas...volviendo al mundo del audiovisual, digo que hay un problema y es justamente la desigualdad. Este torbellino de contenidos a nivel mundial está cada vez más concentrada en macrocorporaciones del entretenimiento. La globalización y las plataformas de streaming como vidrieras nos permiten acceder, por un precio similar al de una o dos entradas de cine, a un catálogo con los máximos exponentes de diferentes zonas del mundo para las que, antes, había que hacer una investigación quirúrgica para apenas conocer su existencia, y que después acceder a ese contenido era otra odisea. Ahora, yo pregunto, ¿cuán afectada se ve la industria nacional con la piratería? ¿Alguno de ustedes ha intentado encontrar producciones como "Feriados" o "Todos detrás de Momo" ilegalmente o las han visto por sitios que las han ofrecido legalmente? Los contenidos nacionales no suelen conseguirse ilegalmente, no se consiguen fácilmente, o no se consiguen. ¿Por qué? A mi entender dos motivos: las pocas personas que tienen el material no ven rentable facilitar el acceso y por otro lado una falta de interés por piratearlo, no porque sea contenido malo, sino porque sale de un mercado chico y pretende quedarse ahí entonces poca gente lo conoce y, por lo tanto, menos gente que lo pueda valorar tanto como para compartirlo con el mundo. Y si hablamos de algunos contenidos uruguayos puntuales que sí llegaron ilegalmente a otras latitudes, como es en el caso de la música, yo pregunto, ¿El Cuarteto de Nos sería tan popular en Colombia si no fuese por ese acceso que brinda internet? Recordemos que el "Cuarteto" la pegó en ese país antes de que Spotify fuese una aplicación que está en todos los celulares. ¿Cómo la pegó? ¿Acaso la gente descubrió milagrosamente sus discos en las disquerías? No, se fue encontrando con el disco en Youtube y lo fue compartiendo. Un boca a boca digital. Después llegó Warner y desplegó la maquinaria, pero el germen fue la facilidad del acceso y no del canal oficial del "Cuarteto" en Youtube.

Hay una estrategia mercantilista tan arraigada que ni siquiera se considera la posibilidad de facilitar el acceso para que más gente lo pueda ver. Se sigue prefiriendo que lo vean 10 personas pagando que 100 personas gratis. ¡Y después le echamos la culpa a la piratería de todos nuestros males! ¿No está demostrando internet que un mayor acceso, lleva al conocimiento de la obra y tal vez a una mejor rentabilidad o "monetización"? ¿O acaso no se puede atribuir el Oscar a Mejor Película de Parasite a la viralización de la misma, al "parasitismo" en todas partes del mundo gracias a las potentes reseñas de periodistas que vieron la película ilegalmente? Encima después de haber ganado ese Oscar la película comenzó a ser vista por ese público que se limita a ver solo lo que le ponen en la cartelera de cine: el llamado "público comercial". Este otro artículo problematiza este fenómeno.
Vivimos en una simulación: los periodistas y comunicadores simulan que no usan plataformas ilegales para acceder a contenidos y nosotros simulamos que les creemos. Escuchen con atención y verán como este contrato tácito está super vigente.

EL UNIVERSO DE INTERNET

Esta red global consta de tantos bits como el universo de estrellas. Así como cada estrella contiene mundos que nos podrían revelar claves para mejorar nuestra propia existencia, también internet es un mundo de potenciales nuevos descubrimientos. El que millones de personas compartan sus conocimientos pueden llevar a una colaboración global para encontrar soluciones que, entre otros males que nos afectan, podrían frenar el calentamiento del planeta que está sellando nuestro fin muchísimo antes del fin inevitable de nuestra existencia en este planeta que va a ser cuando el sol se convierta en una gigante roja y vuelva La Tierra inhabitable. Eso va a ser dentro de cientos de millones de años, pero actualmente estamos generando nuestro fin muchísimo antes de tiempo borrando prácticamente todo rastro del paso de la humanidad por el universo. Como dice Malena Pichot en Enojáte Hermana, «la vida es el mejor guión de terror».

Volviendo a algo menos apocalíptico, vivimos un época de lucha de intereses. Así como, en su momento, la salida de los videograbadores representaba una amenaza para los canales y para autores al ver cómo sus contenidos podían ser grabados por millones de personas en sus casas (también sucedió con el radiograbador) este invento no representó el fin del arte ni mucho menos. Más bien reprodujo masivamente eso que daban ganas de grabar. Es más, podríamos ir incluso más atrás, las radios en su momento representaron una amenaza por esa posibilidad de brindarle gratuitamente la música a todo aquel que tuviera una radio. Es decir, la evolución de las comunicaciones es una historia de miedo por parte de creadores y empresas que lucraban con ellos y la posterior conclusión de que no era tan malo que la gente conociera viralmente a un artista para luego, quien puede, pague por sus creaciones. Es un tira y afloje histórico. Quien tiene más claro este dilema es Microsoft, una de las empresas de software más privativas que existen. En su ideal quisieran que cada persona en el mundo pagase la licencia para utilizar sus programas, pero por otro lado saben que es importante que sus programas sean los más utilizados entonces tienen que dejar pasar que su software se instale de forma pirata en millones de equipos en el mundo. Ellos controlan, pero hasta por ahí nomás porque llega otro software con mayores libertades y les quita le hegemonía.

Con internet estamos viviendo lo mismo que con esas otras tecnologías, ya obsoletas. Hay un miedo que genera políticas de censura, de bloqueos, de muros de pago y otras formas de impedir el acceso a quien no pueda pagar. Mientras escribo esto, leo un tweet de alguien que busca una película argentina muy poco conocida. Otro usuario le responde que estaba en Cuevana y le pasa el link. Al toque aparece el director de la peli y le recomienda que pague 30 pesos en FLOW porque eso le permitiría seguir haciendo películas ya que Cuevana no paga derechos. El tipo lo dijo en una bien, tipo "30 pesos no es nada", pero me llamó la atención que no se detectaba ni un ápice de gratificación porque alguien se haya interesado en ver su película, tan difícil de encontrar, aunque fuera en un portal ilegal. Y eso es lo que noto en general: prima el rencor por sobre el placer de que alguien esté interesado en consumir lo que hiciste. Y ese pensamiento de "me están robando" está tan instalado en el mundo del arte que, a mi entender, impide pensar en sintetizar esta problemática de las condiciones de la oferta frente a las posibilidades de la demanda.

De todas formas, van apareciendo algunas soluciones que acercan las dos partes. Yo sostengo que tanto Netflix como Spotify han acercado las necesidades de creadores y consumidores. Pero es solo un acercamiento. Sigue habiendo injusticia, tanto de parte de creadores, principalmente en Spotify que paga dos mangos por reproducción, como de consumidores que en muchas partes del mundo ni siquiera pueden acceder a internet o a un celular. Pero hay que seguir trabajando en formas de que la situación sea win-win porque si creemos que el arte y la cultura es fundamental en el desarrollo de una sociedad, tenemos que asegurarnos de que todos por igual podamos nutrirnos. Esta es una tarea que no involucra solamente a los creadores y quienes los financian (o explotan) sino de los gobiernos que deben potenciar políticas que permitan que todos puedan gozar de este derecho humano fundamental: el derecho a participar de la cultura: ese punto A del artículo 27 que no parece ser tan importante como el punto B.




sábado, junio 27, 2020

Lo que te van a decir en un taller de escritura

El título es medio catchy para que te metas en este servidor antiguo a leer. Igual, ya que entraste para saber lo que te van a decir en un taller de escritura, te lo digo. Leer mucho. Yo sería un poco más específico y te diría: lée lo que te gusta. No te recomiendo leer lo que se supone que hay que leer. Ya internet nos ha brindado la posibilidad de acceder a casi todo lo que queremos leer e intentar leer todo lo conocido o lo supuestamente bueno no va hacer más que generarte una angustia ante lo abrumador de todo lo que hay y te va a llevar a la triste conclusión de que no te da la vida para leer todo. Pensá que si solo te dedicaras a leer te daría para leer, como máximo, un 5% de todo lo escrito. Y creo que estoy siendo generoso con ese 5%.
Vivimos en una época en la que el acceso, legal o no, se ha acercado, por lo menos a los que tienen una conexión a internet y una pantalla que te permita leer con comodidad. Estos tiempos nos obligan a ser selectivos, no como antes que era más bien una historia de leer lo que había a mano. Probablemente hoy un centenial no tiene la necesidad de ver lo que hay en la biblioteca de la casa.

Siempre siento algo raro cuando escribo sobre cómo escribir porque, como buen uruguayo, hay un tema de humildad que construye un macaquito en tu hombro que te pregunta "¿Y vos quién sos para dar consejos de escritura?" Lo que he resuelto ha sido calmar al macaquito diciéndole que no estoy dando consejos para escribir bien, sino para escribir. Si lo escribís es malo se puede mejorar más adelante, pero siento que en esta época sentarse a escribir es bien difícil.




¿Por qué? Bueno, porque estamos llenos de estímulos. El poder de Netflix, demostrado en sus producciones fílmicas y de documentales cada vez más pro y, por ende, costosas, revela que muchos de nosotros accedemos a esa plataforma, y los que no, acceden a otra de esas que compiten con la empresa que decidió recontruirse cuando, por los noventas, se dedicaba a alquilar películas en DVD a través del correo postal sin cargos por retraso en la devolución.

Siempre digo que cuando te gustan muchas ramas artísticas y querés incursionar en una, tenés que competir con los que le han dedicado casi todo su tiempo a una sola rama. En ese sentido, también algo que pienso siempre pero que no digo, es que los críticos para mi no son, como se dice habitualmente, artistas frustrados que se dedicaron a escribir sobre el arte en lugar de practicarlo. Y esto, ¿por qué? Primero, porque la crítica ya es en sí una arte, es un género literario. El repositorio mental de adjetivos y ardides gramaticales que uno debe manejar para hacer una buena crítica es realmente admirable. Además, me consta que muchos críticos practican el arte que critican, solo que no deciden arrancar a difundirlo. ¿Los motivos? Diversos. El que se me ocurre es que es muy difícil satisfacer las expectativas que normalmente depositan en otros trabajos, pero estoy divagando. Las respuestas deben ser muy variadas y solo los críticos las tienen. Por mi parte, lo único que puedo decir es que reseñar o escribir una crítica es difícil, las pocas veces que quise hacerlo me pareció complicadísimo. Escuchás un discazo tenés que convertir "un discazo" en 600 palabras. Para finalizar este párrafo aclaro que hay críticos excepcionales que practican un arte y que además critican muy bien, por ejemplo, Agustín Acevedo Kanopa y el Tussi de La Hermana Menor. En esos casos se nota que son polifacéticos y escribir sobre diferentes tipos de contenidos genera una idea de integralidad que aleja un poco a los especializados en determinadas ramas. Por otro lado está Francisco Alvarez Francese, tocayo de apellido, que practica la literatura y además hace crítica literaria. Éste último sería un caso muy excepcional de persona que practica y critica una sola rama del arte. No digo que sean los únicos, pero escribo sobre lo que conozco



Volviendo a los que tienen ganas de escribir: tienen que superar la masiva cantidad de estímulos que nos invaden día a día. Calculo que las generaciones más jóvenes deben estar más seducidas por la lluvia de pelis, series y documentales que les llueven por todos lados. En ese sentido, no se qué es más difícil: sentarse a leer o sentarse a escribir.

Yo, como persona que se deja seducir fácilmente por todos esos estímulos, no puedo decirles otra cosa que intentar generarse un tiempo para sentarse frente a una hoja, un Word o un documento en la nube (recomendado para los zurdos a quienes les empieza a doler la muñeca después de la tercera carilla) y dejar correr los pensamientos para empezar volcarlos en esa hoja física o digital.

Ese es el principio, después se va trabajando. Pero sentarse con una hoja o frente a la compu con un documento en blanco genera eso de "ponerse el chip" y ahí van a ver que las cosas salen. Nada más. Solo eso quería decirles.

Un abrazo a los que se acercan este blog.