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lunes, octubre 21, 2019

Parasite y la cultura libre

A partir de esta reseña de la película Parasite escribí el siguiente post:

Del 11 al 15 de noviembre se viene una nueva edición de la Semana de la Cultura Libre Uruguay con diversas actividades, entre ellas: cine.

La reseña que comparto no es para decir que se va a proyectar «Parasite» porque no es una película con licencia Creative Commons (u otro tipo de licenciamiento menos restrictivo que el copyright), pero si la tuviera, todos los uruguayos que la vieron sin haber viajado a un país que la tenga en cartelera o sin utilizar algún sistema on demand en un entorno 100% protegido de «piratas» que desconozco, donde quienes militan por fortalecer medidas pro copyright pueden alegremente pagar una ciberentrada, la habrían visto sin tener problemas legales. Actualmente quienes vimos la película mediante algún simil pelispedia o alguno de los proxy de The Pirate Bay estamos cometiendo el delito de consumir cultura aunque no haya forma legal de acceder a la misma.

"Film_Gisaengchung(parasite)_Press_Conference_02" by KOREA.NET - Official page of the Republic of Korea is licensed under CC BY-NC-SA 2.0

Me animo a decir que un altísimo porcentaje de uruguayos que vieron y reseñaron la película en algún suplemento cultural o por este propio medio está en la misma situación de ilegalidad que la mía, tal vez lo esté también el propio reseñador de la Revista Dossier, Carlos Diviesti de Argentina, país donde Parasite se estrenará recién el año que viene. De estar en el universo de la ilegalidad, Carlos sería doblemente imputado ya que además escribe la reseña para una revista que le reportará una ganancia, o sea, se está ganando el sueldo reseñando películas vistas de forma ilegal. Para mi está bárbaro y calculo que Carlos debe correr estos riesgos en los que nos envuelve la legislación actual porque seguramente está a favor de la cultura libre, y de paso calculo que la Revista Dossier también y que no deben andar por ahí fomentando una mayor limitación en el ejercicio del derecho de participación en la vida cultural.

Ahora, tal vez me equivoco y la revista hizo todo de forma absolutamente legal y se aseguró de que Carlos viera la película con todo «en regla». En ese caso, todo bien, pero ¿qué pasa con la inmensa mayoría de uruguayos que no podemos acceder a la película pero que nos hemos manejado para verla igual? ¿y qué pasa con aquellos que consumen cultura a carra de perro, legal e ilegalmente y después abogan para que sigan penalizando a quienes lo hacen ilegalmente? El corto Buscaglia diría «¡Paradoja!». Una sociedad que quiere aumentar plazos de vigencia de copyright al mejor estilo Disney (para seguir currando con Mickey), es una sociedad que aboga por libertad mientras coloca los barrotes de su propia celda.

Paradox

Imaginate entrar a tu red social y presenciar un intercambio entre tres personas que por privilegios particulares (normalmente asociados a posibilidades económicas determinadas azarosamente y no meritocráticamente como se suele predicar) logra ver la película en otro país, en la propia Cannes tal vez. Ahora imaginate no poder acceder a la película por medio alguno, más que el de poder viajar a un país que la proyecte. Tres personas con el 100% de posibilidades de ser parte de la vida cultural, por condicionantes socioeconómicas azarosas, y una gran masa que observa y se angustia...eso es lo que está pasando a nivel global. Estamos ante una legislación exclusiva dentro de un sistema exclusivo.
Los invito a continuar el debate entre el 11 y el 15 de noviembre.