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miércoles, agosto 05, 2020

Cultura y Derechos Humanos en Uruguay y en el mundo. Repensando la industria cultural (PARTE 2)

SÍNTESIS DE LA PRIMERA PARTE

En la primera parte de este ensayo discuto el artículo 27 de la Declaración Universal de Derechos Humanos que dice:
Artículo 27.
1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.
2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.
Mencioné que el agregado del segundo ítem fue polémico, porque se alegaba, por un lado, que defendía intereses particulares y no los de toda la humanidad y, por otro lado, corrían ya otros mecanismos, como la Convención de Ginebra, que protegían la propiedad intelectual.

Para profundizar en la evolución del debate que deriva en la redacción del artículo 27, pueden leer «Propiedad intelectual y Derechos Humanos» de Beatriz Busaniche.

Cars in Cuba - 13
"Cars in Cuba - 13" by Nouhailler is licensed under CC BY-SA 2.0
En Cuba funciona algo llamado "El Paquete" que consiste en un disco duro externo con un 1 Terabyte de contenidos semanales de todo el mundo. La persona que lo tiene recorre diferentes pueblos y le vende los contenidos a particulares. Es la única manera de acceder a esos contenidos. Si lo agarra el gobierno, va preso por el delito. Si lo agarra el gobierno, las personas pierden su única conexión con el mundo.

EL ARTE SE COME A LA CULTURA

Para abordar esta segunda parte quisiera compartir una definición de cultura. Vayamos en principio a la RAE de donde extraigo las definiciones más vinculadas al debate:
2. f. Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico.
3. f. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.cultura popular
1. f. Conjunto de las manifestaciones en que se expresa la vida tradicional de un pueblo.
Algo que puedo deducir de la definición es que todos formamos parte de la cultura. Sin embargo, cuando buscamos noticias vinculadas a la cultura vemos noticias relacionadas con el mundo del arte. Como que el arte "se comió" a la cultura. Aquí radica uno de los gérmenes de las confusiones a la hora de reivindicar la protección de intereses.

De esta manera se va generando un discurso entorno a "trabajadores de la cultura", "...porque hacer cultura", "el mundo de la cultura". Este hecho no fue intencional, se fue dando. La sociedad toda ha colaborado en esta apropiación que genera inconvenientes para las organizaciones que reivindican el derecho a la cultura que no es solo el derecho a consumir o practicar el arte.

EL SENTIDO ORIGINAL DEL DERECHO DE AUTOR

El derecho de autor nació como una herramienta para estimular, alentar, promover la creación artística. Quienes promovemos la cultura libre no renegamos del derecho de autor pero, como mencioné en la primera parte de este "ensayo", la existencia de un enemigo, real o irreal, facilita la construcción de eslóganes con los que se termina ganando esa inexistente batalla. Esto viene de tiempos inmemoriales. En el ámbito religioso, podríamos decir que el crédito por la hegemonía del cristianismo es 50% Dios 50% Diablo, ¿no?

Volviendo al tema, el derecho de autor es fundamental para promover el arte y la cultura. es fundamental que un artista tenga recursos para poder seguir siéndolo sin tener que conseguir otra ocupación para vivir. Por otro lado, también es fundamental mantener un acervo cultural público para poder nutrirse, siendo que toda creación parte siempre, consciente o inconscientemente, de algo ya existente.

¿CUÁNTO DAÑA LA PIRATERÍA?

Con frecuencia presenciamos oleadas pro censura o bloqueos de sitios web con tan solo un silbido. ¿La excusa? Las pérdidas millonarias de la industria del arte y el entretenimiento a causa de las descargas o el streaming no autorizado. Sin ir más lejos, en esta nota de Búsqueda (hay que suscribirse para leerla completa) se trata una iniciativa por parte de "un grupo de empresas privadas" (parece que el anonimato no es tan malo después de todo) para regular los contenidos de internet y si lo considera necesario bloquear los sitios que no tengan los derechos correspondientes para reproducir contenidos. Estas arremetidas vienen con una justificación de lucha contra un supuesto enemigo, en este caso, las pérdidas millonarias de la industria por este tipo de actividades.

Paradójicamente, parece bastante claro que estamos viviendo un auténtico "boom" de contenidos. Plataformas de streaming, la televisión por cable, en menor medida la televisión abierta y la industria del cine nos están inundando de series de ficción, documentales, películas, cortos, series animadas, telenovelas, shows de standup, monólogos de youtubers, y más, como nunca se ha visto. Algo tan vasto que hasta puede resultar angustiante. ¿Música? Se lanzan muchísimos discos por año. AGADU aumenta su recaudación año a año, no está en crisis, no es una lucha vida o muerte entre AGADU y la piratería.

Pero que hay un problema...lo hay y a mi entender no es la piratería.

Fragmento de «El Camino del Artista» libro que ha vendido millones de copias en todo el mundo. El fotocopiado de la obra y el boca a boca fue fundamental para su masificación. La autora menciona este hecho en el prólogo de su décima edición.

OTRA VEZ LA DESIGUALDAD

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Corno francés
Si, vivimos en la era de la desigualdad. Toda área, rama, disciplina, campo, concepto, está marcado por la desigualdad. Algunas desigualdades no sabíamos que existían o las teníamos incorporadas hasta hace unas décadas. Las personas en el mundo viven mejor o peor según su color de piel, su sexo, su género o un entorno que tuvo los mismo privilegios o las mismas carencias durante generaciones, solo por dar algunos ejemplos. Si hablamos de arte, podemos decir que hay quienes tienen más posibilidades de enriquecerse artísticamente que otros. Ni acá ni en ningún lado corre la meritocracia. Si el arte hegemónico fuese de quienes se esfuerzan más, no estaría marcado por la tez caucásica ni por apellidos, en muchos casos, muy singulares. Si no me creen, armen una lista de gente que toque el corno francés en Uruguay. Puede haber quien tal vez exclame "Justo el corno francés, ¿quién lo conoce?" Bueno ahí tenés la desigualdad legitimada y justificada. Podemos vivir tranquilamente con la idea de que algunos instrumentos son solo para unos pocos. Y no es un tema de esfuerzo: si no accedo al menos a saber de la existencia del corno francés, ¿cómo voy a querer aprender a tocarlo?

Parasite (2019) - IMDbMe fui por las ramas...volviendo al mundo del audiovisual, digo que hay un problema y es justamente la desigualdad. Este torbellino de contenidos a nivel mundial está cada vez más concentrada en macrocorporaciones del entretenimiento. La globalización y las plataformas de streaming como vidrieras nos permiten acceder, por un precio similar al de una o dos entradas de cine, a un catálogo con los máximos exponentes de diferentes zonas del mundo para las que, antes, había que hacer una investigación quirúrgica para apenas conocer su existencia, y que después acceder a ese contenido era otra odisea. Ahora, yo pregunto, ¿cuán afectada se ve la industria nacional con la piratería? ¿Alguno de ustedes ha intentado encontrar producciones como "Feriados" o "Todos detrás de Momo" ilegalmente o las han visto por sitios que las han ofrecido legalmente? Los contenidos nacionales no suelen conseguirse ilegalmente, no se consiguen fácilmente, o no se consiguen. ¿Por qué? A mi entender dos motivos: las pocas personas que tienen el material no ven rentable facilitar el acceso y por otro lado una falta de interés por piratearlo, no porque sea contenido malo, sino porque sale de un mercado chico y pretende quedarse ahí entonces poca gente lo conoce y, por lo tanto, menos gente que lo pueda valorar tanto como para compartirlo con el mundo. Y si hablamos de algunos contenidos uruguayos puntuales que sí llegaron ilegalmente a otras latitudes, como es en el caso de la música, yo pregunto, ¿El Cuarteto de Nos sería tan popular en Colombia si no fuese por ese acceso que brinda internet? Recordemos que el "Cuarteto" la pegó en ese país antes de que Spotify fuese una aplicación que está en todos los celulares. ¿Cómo la pegó? ¿Acaso la gente descubrió milagrosamente sus discos en las disquerías? No, se fue encontrando con el disco en Youtube y lo fue compartiendo. Un boca a boca digital. Después llegó Warner y desplegó la maquinaria, pero el germen fue la facilidad del acceso y no del canal oficial del "Cuarteto" en Youtube.

Hay una estrategia mercantilista tan arraigada que ni siquiera se considera la posibilidad de facilitar el acceso para que más gente lo pueda ver. Se sigue prefiriendo que lo vean 10 personas pagando que 100 personas gratis. ¡Y después le echamos la culpa a la piratería de todos nuestros males! ¿No está demostrando internet que un mayor acceso, lleva al conocimiento de la obra y tal vez a una mejor rentabilidad o "monetización"? ¿O acaso no se puede atribuir el Oscar a Mejor Película de Parasite a la viralización de la misma, al "parasitismo" en todas partes del mundo gracias a las potentes reseñas de periodistas que vieron la película ilegalmente? Encima después de haber ganado ese Oscar la película comenzó a ser vista por ese público que se limita a ver solo lo que le ponen en la cartelera de cine: el llamado "público comercial". Este otro artículo problematiza este fenómeno.
Vivimos en una simulación: los periodistas y comunicadores simulan que no usan plataformas ilegales para acceder a contenidos y nosotros simulamos que les creemos. Escuchen con atención y verán como este contrato tácito está super vigente.

EL UNIVERSO DE INTERNET

Esta red global consta de tantos bits como el universo de estrellas. Así como cada estrella contiene mundos que nos podrían revelar claves para mejorar nuestra propia existencia, también internet es un mundo de potenciales nuevos descubrimientos. El que millones de personas compartan sus conocimientos pueden llevar a una colaboración global para encontrar soluciones que, entre otros males que nos afectan, podrían frenar el calentamiento del planeta que está sellando nuestro fin muchísimo antes del fin inevitable de nuestra existencia en este planeta que va a ser cuando el sol se convierta en una gigante roja y vuelva La Tierra inhabitable. Eso va a ser dentro de cientos de millones de años, pero actualmente estamos generando nuestro fin muchísimo antes de tiempo borrando prácticamente todo rastro del paso de la humanidad por el universo. Como dice Malena Pichot en Enojáte Hermana, «la vida es el mejor guión de terror».

Volviendo a algo menos apocalíptico, vivimos un época de lucha de intereses. Así como, en su momento, la salida de los videograbadores representaba una amenaza para los canales y para autores al ver cómo sus contenidos podían ser grabados por millones de personas en sus casas (también sucedió con el radiograbador) este invento no representó el fin del arte ni mucho menos. Más bien reprodujo masivamente eso que daban ganas de grabar. Es más, podríamos ir incluso más atrás, las radios en su momento representaron una amenaza por esa posibilidad de brindarle gratuitamente la música a todo aquel que tuviera una radio. Es decir, la evolución de las comunicaciones es una historia de miedo por parte de creadores y empresas que lucraban con ellos y la posterior conclusión de que no era tan malo que la gente conociera viralmente a un artista para luego, quien puede, pague por sus creaciones. Es un tira y afloje histórico. Quien tiene más claro este dilema es Microsoft, una de las empresas de software más privativas que existen. En su ideal quisieran que cada persona en el mundo pagase la licencia para utilizar sus programas, pero por otro lado saben que es importante que sus programas sean los más utilizados entonces tienen que dejar pasar que su software se instale de forma pirata en millones de equipos en el mundo. Ellos controlan, pero hasta por ahí nomás porque llega otro software con mayores libertades y les quita le hegemonía.

Con internet estamos viviendo lo mismo que con esas otras tecnologías, ya obsoletas. Hay un miedo que genera políticas de censura, de bloqueos, de muros de pago y otras formas de impedir el acceso a quien no pueda pagar. Mientras escribo esto, leo un tweet de alguien que busca una película argentina muy poco conocida. Otro usuario le responde que estaba en Cuevana y le pasa el link. Al toque aparece el director de la peli y le recomienda que pague 30 pesos en FLOW porque eso le permitiría seguir haciendo películas ya que Cuevana no paga derechos. El tipo lo dijo en una bien, tipo "30 pesos no es nada", pero me llamó la atención que no se detectaba ni un ápice de gratificación porque alguien se haya interesado en ver su película, tan difícil de encontrar, aunque fuera en un portal ilegal. Y eso es lo que noto en general: prima el rencor por sobre el placer de que alguien esté interesado en consumir lo que hiciste. Y ese pensamiento de "me están robando" está tan instalado en el mundo del arte que, a mi entender, impide pensar en sintetizar esta problemática de las condiciones de la oferta frente a las posibilidades de la demanda.

De todas formas, van apareciendo algunas soluciones que acercan las dos partes. Yo sostengo que tanto Netflix como Spotify han acercado las necesidades de creadores y consumidores. Pero es solo un acercamiento. Sigue habiendo injusticia, tanto de parte de creadores, principalmente en Spotify que paga dos mangos por reproducción, como de consumidores que en muchas partes del mundo ni siquiera pueden acceder a internet o a un celular. Pero hay que seguir trabajando en formas de que la situación sea win-win porque si creemos que el arte y la cultura es fundamental en el desarrollo de una sociedad, tenemos que asegurarnos de que todos por igual podamos nutrirnos. Esta es una tarea que no involucra solamente a los creadores y quienes los financian (o explotan) sino de los gobiernos que deben potenciar políticas que permitan que todos puedan gozar de este derecho humano fundamental: el derecho a participar de la cultura: ese punto A del artículo 27 que no parece ser tan importante como el punto B.




sábado, junio 06, 2020

Cultura y Derechos Humanos en Uruguay y en el mundo. Repensando la industria cultural (PARTE 1)

LA SITUACIÓN DEL ARTÍCULO 27

La Declaración Universal de Derechos Humanos dice lo siguiente:

Artículo 27.
1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.
2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.
Declaración de los Derechos Humanos: ¿Quién es Eleanor Roosevelt?
Eleanor Roosevelt defendiendo por accidente la cultura libre.
Estas dos cláusulas, debido a su dualidad, generan una pregunta: ¿Hasta donde llega la protección de los intereses morales y materiales sin perjudicar el "derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten"? 
Beatriz Busaniche, Licenciada en Comunicación Social de la Universidad Nacional de Rosario y Magíster en Propiedad Intelectual de FLACSO, Argentina, en "Propiedad Intelectual y Derechos Humanos" estudia la evolución del debate, germen del debate actual entre el derecho de autor y el derecho a la cultura.
Un primer borrador llevado a la presidenta electa de la Comisión de Derechos Humanos, Eleanor Roosevelt, incluía un artículo 44 que decía lo siguiente:
 “(T)oda persona tiene derecho a participar en la vida cultural de la comunidad, disfrutar las artes y compartir los beneficios de la ciencia”
Dicho artículo no obtuvo oposición. En una segunda sesión del Comité de Redacción la cláusula sobre derechos culturales se encontraba en el artículo 30. En dicha sesión Francia propone una segunda cláusula:
los autores de obras creativas y los inventores deben retener, además de los derechos financieros, un derecho moral sobre su obra o descubrimiento, que debe permanecer incluso más allá de la expiración de los derechos patrimoniales.
La segunda cláusula generó un amplio debate ya que en ese momento no había una visión clara del copyright. Busaniche dice:
El desacuerdo básico giraba en torno a aquellos para quienes el copyright solo era una forma más de propiedad privada, es decir, que consideraban exclusivamente la cuestión patrimonial de estos derechos; y aquellos que entendían que hay una característica propia en este tipo de derechos, usualmente referida como los derechos morales, sobre el uso y difusión de las obras. Los derechos morales aparecen, desde esta perspectiva, como persistentes aun después de que los derechos patrimoniales y de comercialización hubieran expirado. La compleja discusión sobre la segunda parte del artículo 27 da cuenta de la falta de consensos internacionales en la materia.
Propiedad intelectual y derechos humanos
Eleanor Roosevelt se opuso a la segunda parte del artículo presentada por Francia, argumentando que esa cláusula pertenecía más al terreno del copyright que al de los derechos humanos. 
En una tercera sesión, la delegación francesa en complicidad con defensas de Chile y Uruguay, vuelve a instalar la segunda cláusula. Eleanor Roosevelt vuelve a oponerse severamente alegando que la "declaración debía mantenerse breve" y reiteraba que el copyright era "un asunto de Derecho Internacional". La tercera sesión rechazó la segunda parte de la cláusula por 6 votos contra 5. 
Peeeeero...en la conformación de un Tercer Comité, con una membresía mas numerosa y con un bloque latinoamericano afín a la segunda cláusula las cosas cambiaron. El debate continuaba y Busaniche lo detalla:
La delegación norteamericana, junto con la ecuatoriana, insistió en que la propiedad intelectual estaba ya debidamente tratada en el artículo sobre los derechos de propiedad, y hubo algunas delegaciones que argumentaron que la propiedad intelectual no era un derecho humano en absoluto. 
Así lo sostuvo, por ejemplo, la delegación británica, que enfatizó que las cuestiones de derechos de autor estaban cubiertas ya por acuerdos y legislaciones específicas del derecho internacional. Además agregó que como estos no eran derechos humanos básicos, la declaración debía mantenerse universal en naturaleza y reconocer principios generales válidos para todas las personas y no solo para un sector determinado como, en este caso, los autores e inventores.  
Finalmente se aprueba la redacción del artículo 27 con la segunda cláusula por 18 a 13. 

El resultado es que, setenta años después, esa segunda parte del artículo, destinada a un grupo particular de personas, empresas y corporaciones, parece ser más importante que la primera, destinada claramente a toda la humanidad.



LA DESIGUALDAD EN TODOS LOS RINCONES


La propiedad intelectual está orientada fundamentalmente a generar mecanismos de apropiación privada sobre bienes intangibles para crear sistemas artificiales de escasez, y son por lo tanto marcos normativos destinados a defender intereses comerciales, cuando no directamente corporativos.

Del prólogo de "Propiedad Intelectual y Derechos Humanos", 

Valentina Delich, Doctora en Derecho y Directora de la Maestría en Propiedad Intelectual de FLACSO Argentina.


Quienes nos dedicamos al activismo por el derecho a la cultura, pretendemos, como todo activista por los Derechos Humanos, que dichos derechos puedan ser asegurados a toda la humanidad independientemente de su situación. De este modo, no queda otra más que luchar contra todo aquello que limite las posibilidades de algunas personas, en especial las más desfavorecidas por la estructura de oportunidades, de participar de la cultura, tanto como público o como artista. 

Entonces, para abordar el tema de la desigualdad podemos hacernos algunas preguntas, no solamente para Uruguay, sino tal vez para toda América Latina:

- ¿Quiénes tienen las posibilidades de acceder a un instrumento musical?
- ¿Quiénes tienen la posibilidad de aprender a tocar un instrumento?
- ¿Quiénes tienen la posibilidad de estudiar cine y acceder a equipamiento fílmico?
- ¿Quiénes pueden enviar a un hije a estudiar ballet?
- ¿Cuál es la historia de vida de quienes están a cargo de las sociedades de gestión de derechos?
- ¿Cuál es la historia de vida de la mayoría de los músicos, productores, escritores. dueños de discográficas y editoriales grandes?
-¿Quiénes fundan las murgas, los parodistas y los grupos tropicales?


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La respuesta es que la gran mayoría proviene de una clase media y alta de la sociedad. Por supuesto que hay excepciones, pero hablamos de la gran mayoría que es la que refleja la desigualdad existente. Ahora, ¿está mal haber nacido con recursos? ¡Claro que no! (voy con ejemplos argentinos para no dañar susceptibilidades nacionales) Cerati no tuvo la culpa de que su padre fuera ingeniero, ni de que el padre de Zeta Bossio fuera dueño de una barraca ni de que el padre de Charly Alberti fuera Tito Alberti, gran baterista argentino y compositor de «El Elefante Trompita». Por supuesto que no está mal. Es azar, no está bien ni mal, es donde te tocó nacer. 

Lo que no está bien, y creo que es donde hay que comenzar el debate, es el no ser consciente de la existencia de las desigualdades, de las posibilidades y saber que no empezaste la carrera en la misma línea que todos aquellos que desde niños anhelan ser artistas. ¿Cuántos posibles artistas están en la cárcel o vendiendo droga o en situación de calle por dar algunos ejemplos nomás? Seguramente varios, pero la meritocracia nos enceguece porque es una idea construída en base a la ignorancia y al ego.

Ser consciente del privilegio es fundamental para pensar en el conflicto entre derecho de autor y el acceso a la cultura. Si estuviese claro que acceder a la cultura no es actualmente una posibilidad para todos y que debería serlo puesto que es un derecho humano, calculo que la industria cultural no estaría tan preocupada por limitar las expresiones artísticas a quien pueda pagar. Está visión limitada de la sociedad la vi con claridad cuando aparecieron los primeros casos de coronavirus. La ayuda del mundo artístico fue disponibilizar contenidos. ¿O sea que en tiempos de crisis lo mejor es liberar? ¿Liberemos contenidos solo cuando esté por explotar todo?

LAS CONDICIONES DE LA OFERTA VERSUS LAS POSIBILIDADES DE LA DEMANDA



Desde los orígenes del capitalismo, siempre se trató de que las condiciones de la oferta fuesen las ideales para obtener ganancias y estas raramente son diseñadas para que todos puedan consumir. En el negocio de la cultura pasa lo mismo. Hasta fines de los 90`s solo se enriquecían culturalmente quienes podían comprar un CD, un libro, pagar una entrada de cine. Los demás que se jodan. ¿Qué se generó para que más gente pudiera enriquecerse culturalmente? La piratería: los discos truchos, cassettes truchos, dvd truchos. "El pobre que espere a que salga en vhs, el pobre que escuche algunos temas por la radio, el pobre que mire los libros por la vidriera", podría decir perfectamente algún poderoso en ese momento. La piratería surge en algunos casos como negocio ilegal de lucro y en otros casos como desarrollos altruistas con el fin de que más gente accediera a contenidos. Lo que tienen en común es que proliferan por la injusticia social, por la imposibilidad de alcanzar las condiciones de la oferta. La piratería surge como alternativa al sistema que otorga la posibilidad de enriquecerse culturalmente a un universo limitado.

Pero llegó Internet a romper todo. La industria cultural y artistas preocupados de que solo sean consumidos por gente capaz desde lo económico se la empezaron a agarrar con internet, en particular con algunos intermediarios que facilitaron el acceso como Napster a fines del siglo XX. Lars Ulrich, baterista de Metallica, como uno de los máximos exponentes de los artistas conservadores dio una larga batalla para "proteger lo suyo". En su momento dijo en Rolling Stone:
Lars Ulrich testifica en contra de Napster un 11 de julio del año ...

"Con cada proyecto, vivimos un duro proceso creativo para conseguir crear la música que sentimos que representa a Metallica en cada momento de nuestras vidas. Nos tomamos nuestras creaciones -la música, las letras, las fotos y el trabajo artístico- muy en serio, como lo hacen casi todos los artistas. Por eso nos pone enfermos saber que nuestra música se esté vendiendo como una comodidad en lugar de como el arte que es".
"Desde un punto de vista de negocios, esto va sobre la piratería, de que nos han quitado algo que nos pertenece", explicó. "Eso es moral y legalmente incorrecto. Repartir esa información, ya sea música, vídeos, fotos o lo que sea, es, en efecto, traficar con bienes robados", siguió. 
Después se sumó Dr.Dre, un rapero cuyas (paradójicamente) bases rítmicas son reutilizaciones de otras canciones. La reutilización es la base de todo el movimiento hip-hop que hoy en Uruguay, también paradójicamente, se reserva todos los derechos.


Vale destacar también a esas bandas que en aquella prematura época de internet entendieron de qué se trata la libre distribución, así que va un saludo para, entre otras, a Public Enemy, Limp Biskit y The Offspring.


La cosa se complicó cuando Metallica filtró 335.000 nombres de usuarios que habían descargado discos de Metallica, o sea, fans. Se la agarró contra sus fans. La web Rock fm redacta: "Algunos artistas están en esto por el arte de la música, otros por el dinero", decía Wayne Chang, el encargado de los boletines online para la comunidad de Napster. "Metallica acaba de demostrar el lado en el que están". 

The Offspring es demandado por su bajista | Garaje del Rock
The Offspring

EL CASO DE URUGUAY


Soy un convencido de que el uso de licenciamiento menos restrictivo y la libre circulación son altamente beneficiosas para los artistas, no perjudiciales. Por eso me da mucha pena cuando se alega que organizaciones como Creative Commons Uruguay pretenden que los autores regalen su obra o que le están haciendo los mandados a Google, u otro tipo de eslóganes que no pretenden más que poner al licenciamiento libre en un lugar de "enemigo" estratégicamente necesario para poder seguir adelante con su agenda. Y digo "necesario" porque puede servir tener un enemigo artificial para decir: "HAY GENTE QUE NOS QUIERE QUITAR NUESTROS DERECHOS! NOS QUIEREN QUITAR NUESTRA FUENTE DE TRABAJO! SE ESTÁN METIENDO CON NUESTRO TRABAJO, CON NUESTRA PROPIEDAD!"

Django (1966 film) - Wikipedia
DJANGO: película que homenajeó Tarantino en "Django Unchained"

Creo que en Uruguay está pasando lo mismo que en todo el mundo con el concepto de creación: estamos creyendo que nuestras creaciones son construcciones absolutamente novedosas y carentes de todo tipo de influencia. O al menos no lo queremos reconocer. En lo personal tengo escrita una colección de relatos y una novela. Bajo ningún concepto puedo decir que esas son creaciones totalmente mías, en todo caso hay una fracción, una impronta personal, original, pero entiendo que eso no me da el derecho de apropiarme de una obra que contiene tantas influencias y que es básicamente un homenaje a todo lo que he visto y escuchado en mi vida. Y considero que ninguna creación es inédita. Todas las creaciones son una mezcla de un manotazo que le pegamos al acervo cultural universal al que le agregamos un toquecito personal. O sea, los artistas no somos creadores, sino recicladores, reutilizadores, conscientes o inconscientes. Y lo sabemos, ¿o nunca pasó que escribieron una canción o un relato y que les digan: "Si...tiene algo de xxxxx banda y un poco de xxxx banda. Si, es medio xxxx autor con un poco de xxxx autor"?. Por supuesto que suele ser odioso que pase eso porque había un convencimiento de originalidad total en lo que se estaba haciendo. Por ese motivo decidí resaltar la palabra "propiedad" en el párrafo anterior. Yo me pregunto "¿hasta dónde es mío lo que hago? En lo personal, creo que en ningún caso es el 100%. Mi esperanza es Tarantino: un tipo que remixa sus películas favoritas y hace contenido "original". Ta, un garrón que después él protege todo como el resto en Hollywood pero por lo menos tenemos un ejemplo famoso de personas que generan contenido nuevo a partir de contenido ya existente. Solo les falta darse cuenta de que no están inventando nada.

Varias de estas preguntas se tendrían que plantear las bandas de la nueva generación uruguaya que han decidido recortar las libertades de sus canciones. El sistema de copyright, tiene propósitos exclusivamente recaudadores y privativos: es protegerse de quien te quiere escuchar, leer, ver. Protegerse de los fans.

Comenzar a repensar la industria cultural puede empezar por los artistas. La nueva generación es la esperanza porque nacieron en un mundo con mayor acceso gracias a internet, por eso es importante que no adhieran a la lógica prehistórica de los artistas devenidos en políticos que controlan las sociedades de gestión de derechos; que los artistas sean consciente del rol que cumplen como enriquecedores culturales. Necesitamos que prioricen el acceso a todos sin que signifique una entrega de la obra. Hay un punto medio y tenemos que encontrarlo, no mediante el verticalazo de una sociedad de gestión con un presidente que hace 25 años que está en el poder y que no tiene idea de los cambios que han acaecido desde aquella época hasta ahora, los que deciden apostar por la sociedad de gestión tienen que apostar por lo que quieren: mejores retribuciones, mayor transparencia y contemplación a las libertades que desean otorgar los artistas. Ojalá algún día toda la industria cultural piense su funcionamiento en estos términos, priorizando el acceso al lucro.


PAC5 - Eulalia Cruel - Recuerdo - YouTube
Banda Eulalia Cruel en el festival Peach & Convention 5