Buscar en este blog

sábado, junio 06, 2020

Cultura y Derechos Humanos en Uruguay y en el mundo. Repensando la industria cultural (PARTE 1)

LA SITUACIÓN DEL ARTÍCULO 27

La Declaración Universal de Derechos Humanos dice lo siguiente:

Artículo 27.
1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.
2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.
Declaración de los Derechos Humanos: ¿Quién es Eleanor Roosevelt?
Eleanor Roosevelt defendiendo por accidente la cultura libre.
Estas dos cláusulas, debido a su dualidad, generan una pregunta: ¿Hasta donde llega la protección de los intereses morales y materiales sin perjudicar el "derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten"? 
Beatriz Busaniche, Licenciada en Comunicación Social de la Universidad Nacional de Rosario y Magíster en Propiedad Intelectual de FLACSO, Argentina, en "Propiedad Intelectual y Derechos Humanos" estudia la evolución del debate, germen del debate actual entre el derecho de autor y el derecho a la cultura.
Un primer borrador llevado a la presidenta electa de la Comisión de Derechos Humanos, Eleanor Roosevelt, incluía un artículo 44 que decía lo siguiente:
 “(T)oda persona tiene derecho a participar en la vida cultural de la comunidad, disfrutar las artes y compartir los beneficios de la ciencia”
Dicho artículo no obtuvo oposición. En una segunda sesión del Comité de Redacción la cláusula sobre derechos culturales se encontraba en el artículo 30. En dicha sesión Francia propone una segunda cláusula:
los autores de obras creativas y los inventores deben retener, además de los derechos financieros, un derecho moral sobre su obra o descubrimiento, que debe permanecer incluso más allá de la expiración de los derechos patrimoniales.
La segunda cláusula generó un amplio debate ya que en ese momento no había una visión clara del copyright. Busaniche dice:
El desacuerdo básico giraba en torno a aquellos para quienes el copyright solo era una forma más de propiedad privada, es decir, que consideraban exclusivamente la cuestión patrimonial de estos derechos; y aquellos que entendían que hay una característica propia en este tipo de derechos, usualmente referida como los derechos morales, sobre el uso y difusión de las obras. Los derechos morales aparecen, desde esta perspectiva, como persistentes aun después de que los derechos patrimoniales y de comercialización hubieran expirado. La compleja discusión sobre la segunda parte del artículo 27 da cuenta de la falta de consensos internacionales en la materia.
Propiedad intelectual y derechos humanos
Eleanor Roosevelt se opuso a la segunda parte del artículo presentada por Francia, argumentando que esa cláusula pertenecía más al terreno del copyright que al de los derechos humanos. 
En una tercera sesión, la delegación francesa en complicidad con defensas de Chile y Uruguay, vuelve a instalar la segunda cláusula. Eleanor Roosevelt vuelve a oponerse severamente alegando que la "declaración debía mantenerse breve" y reiteraba que el copyright era "un asunto de Derecho Internacional". La tercera sesión rechazó la segunda parte de la cláusula por 6 votos contra 5. 
Peeeeero...en la conformación de un Tercer Comité, con una membresía mas numerosa y con un bloque latinoamericano afín a la segunda cláusula las cosas cambiaron. El debate continuaba y Busaniche lo detalla:
La delegación norteamericana, junto con la ecuatoriana, insistió en que la propiedad intelectual estaba ya debidamente tratada en el artículo sobre los derechos de propiedad, y hubo algunas delegaciones que argumentaron que la propiedad intelectual no era un derecho humano en absoluto. 
Así lo sostuvo, por ejemplo, la delegación británica, que enfatizó que las cuestiones de derechos de autor estaban cubiertas ya por acuerdos y legislaciones específicas del derecho internacional. Además agregó que como estos no eran derechos humanos básicos, la declaración debía mantenerse universal en naturaleza y reconocer principios generales válidos para todas las personas y no solo para un sector determinado como, en este caso, los autores e inventores.  
Finalmente se aprueba la redacción del artículo 27 con la segunda cláusula por 18 a 13. 

El resultado es que, setenta años después, esa segunda parte del artículo, destinada a un grupo particular de personas, empresas y corporaciones, parece ser más importante que la primera, destinada claramente a toda la humanidad.



LA DESIGUALDAD EN TODOS LOS RINCONES


La propiedad intelectual está orientada fundamentalmente a generar mecanismos de apropiación privada sobre bienes intangibles para crear sistemas artificiales de escasez, y son por lo tanto marcos normativos destinados a defender intereses comerciales, cuando no directamente corporativos.

Del prólogo de "Propiedad Intelectual y Derechos Humanos", 

Valentina Delich, Doctora en Derecho y Directora de la Maestría en Propiedad Intelectual de FLACSO Argentina.


Quienes nos dedicamos al activismo por el derecho a la cultura, pretendemos, como todo activista por los Derechos Humanos, que dichos derechos puedan ser asegurados a toda la humanidad independientemente de su situación. De este modo, no queda otra más que luchar contra todo aquello que limite las posibilidades de algunas personas, en especial las más desfavorecidas por la estructura de oportunidades, de participar de la cultura, tanto como público o como artista. 

Entonces, para abordar el tema de la desigualdad podemos hacernos algunas preguntas, no solamente para Uruguay, sino tal vez para toda América Latina:

- ¿Quiénes tienen las posibilidades de acceder a un instrumento musical?
- ¿Quiénes tienen la posibilidad de aprender a tocar un instrumento?
- ¿Quiénes tienen la posibilidad de estudiar cine y acceder a equipamiento fílmico?
- ¿Quiénes pueden enviar a un hije a estudiar ballet?
- ¿Cuál es la historia de vida de quienes están a cargo de las sociedades de gestión de derechos?
- ¿Cuál es la historia de vida de la mayoría de los músicos, productores, escritores. dueños de discográficas y editoriales grandes?
-¿Quiénes fundan las murgas, los parodistas y los grupos tropicales?


Música clásica: para escapar a la pobreza en las favelas | El ...


La respuesta es que la gran mayoría proviene de una clase media y alta de la sociedad. Por supuesto que hay excepciones, pero hablamos de la gran mayoría que es la que refleja la desigualdad existente. Ahora, ¿está mal haber nacido con recursos? ¡Claro que no! (voy con ejemplos argentinos para no dañar susceptibilidades nacionales) Cerati no tuvo la culpa de que su padre fuera ingeniero, ni de que el padre de Zeta Bossio fuera dueño de una barraca ni de que el padre de Charly Alberti fuera Tito Alberti, gran baterista argentino y compositor de «El Elefante Trompita». Por supuesto que no está mal. Es azar, no está bien ni mal, es donde te tocó nacer. 

Lo que no está bien, y creo que es donde hay que comenzar el debate, es el no ser consciente de la existencia de las desigualdades, de las posibilidades y saber que no empezaste la carrera en la misma línea que todos aquellos que desde niños anhelan ser artistas. ¿Cuántos posibles artistas están en la cárcel o vendiendo droga o en situación de calle por dar algunos ejemplos nomás? Seguramente varios, pero la meritocracia nos enceguece porque es una idea construída en base a la ignorancia y al ego.

Ser consciente del privilegio es fundamental para pensar en el conflicto entre derecho de autor y el acceso a la cultura. Si estuviese claro que acceder a la cultura no es actualmente una posibilidad para todos y que debería serlo puesto que es un derecho humano, calculo que la industria cultural no estaría tan preocupada por limitar las expresiones artísticas a quien pueda pagar. Está visión limitada de la sociedad la vi con claridad cuando aparecieron los primeros casos de coronavirus. La ayuda del mundo artístico fue disponibilizar contenidos. ¿O sea que en tiempos de crisis lo mejor es liberar? ¿Liberemos contenidos solo cuando esté por explotar todo?

LAS CONDICIONES DE LA OFERTA VERSUS LAS POSIBILIDADES DE LA DEMANDA



Desde los orígenes del capitalismo, siempre se trató de que las condiciones de la oferta fuesen las ideales para obtener ganancias y estas raramente son diseñadas para que todos puedan consumir. En el negocio de la cultura pasa lo mismo. Hasta fines de los 90`s solo se enriquecían culturalmente quienes podían comprar un CD, un libro, pagar una entrada de cine. Los demás que se jodan. ¿Qué se generó para que más gente pudiera enriquecerse culturalmente? La piratería: los discos truchos, cassettes truchos, dvd truchos. "El pobre que espere a que salga en vhs, el pobre que escuche algunos temas por la radio, el pobre que mire los libros por la vidriera", podría decir perfectamente algún poderoso en ese momento. La piratería surge en algunos casos como negocio ilegal de lucro y en otros casos como desarrollos altruistas con el fin de que más gente accediera a contenidos. Lo que tienen en común es que proliferan por la injusticia social, por la imposibilidad de alcanzar las condiciones de la oferta. La piratería surge como alternativa al sistema que otorga la posibilidad de enriquecerse culturalmente a un universo limitado.

Pero llegó Internet a romper todo. La industria cultural y artistas preocupados de que solo sean consumidos por gente capaz desde lo económico se la empezaron a agarrar con internet, en particular con algunos intermediarios que facilitaron el acceso como Napster a fines del siglo XX. Lars Ulrich, baterista de Metallica, como uno de los máximos exponentes de los artistas conservadores dio una larga batalla para "proteger lo suyo". En su momento dijo en Rolling Stone:
Lars Ulrich testifica en contra de Napster un 11 de julio del año ...

"Con cada proyecto, vivimos un duro proceso creativo para conseguir crear la música que sentimos que representa a Metallica en cada momento de nuestras vidas. Nos tomamos nuestras creaciones -la música, las letras, las fotos y el trabajo artístico- muy en serio, como lo hacen casi todos los artistas. Por eso nos pone enfermos saber que nuestra música se esté vendiendo como una comodidad en lugar de como el arte que es".
"Desde un punto de vista de negocios, esto va sobre la piratería, de que nos han quitado algo que nos pertenece", explicó. "Eso es moral y legalmente incorrecto. Repartir esa información, ya sea música, vídeos, fotos o lo que sea, es, en efecto, traficar con bienes robados", siguió. 
Después se sumó Dr.Dre, un rapero cuyas (paradójicamente) bases rítmicas son reutilizaciones de otras canciones. La reutilización es la base de todo el movimiento hip-hop que hoy en Uruguay, también paradójicamente, se reserva todos los derechos.


Vale destacar también a esas bandas que en aquella prematura época de internet entendieron de qué se trata la libre distribución, así que va un saludo para, entre otras, a Public Enemy, Limp Biskit y The Offspring.


La cosa se complicó cuando Metallica filtró 335.000 nombres de usuarios que habían descargado discos de Metallica, o sea, fans. Se la agarró contra sus fans. La web Rock fm redacta: "Algunos artistas están en esto por el arte de la música, otros por el dinero", decía Wayne Chang, el encargado de los boletines online para la comunidad de Napster. "Metallica acaba de demostrar el lado en el que están". 

The Offspring es demandado por su bajista | Garaje del Rock
The Offspring

EL CASO DE URUGUAY


Soy un convencido de que el uso de licenciamiento menos restrictivo y la libre circulación son altamente beneficiosas para los artistas, no perjudiciales. Por eso me da mucha pena cuando se alega que organizaciones como Creative Commons Uruguay pretenden que los autores regalen su obra o que le están haciendo los mandados a Google, u otro tipo de eslóganes que no pretenden más que poner al licenciamiento libre en un lugar de "enemigo" estratégicamente necesario para poder seguir adelante con su agenda. Y digo "necesario" porque puede servir tener un enemigo artificial para decir: "HAY GENTE QUE NOS QUIERE QUITAR NUESTROS DERECHOS! NOS QUIEREN QUITAR NUESTRA FUENTE DE TRABAJO! SE ESTÁN METIENDO CON NUESTRO TRABAJO, CON NUESTRA PROPIEDAD!"

Django (1966 film) - Wikipedia
DJANGO: película que homenajeó Tarantino en "Django Unchained"

Creo que en Uruguay está pasando lo mismo que en todo el mundo con el concepto de creación: estamos creyendo que nuestras creaciones son construcciones absolutamente novedosas y carentes de todo tipo de influencia. O al menos no lo queremos reconocer. En lo personal tengo escrita una colección de relatos y una novela. Bajo ningún concepto puedo decir que esas son creaciones totalmente mías, en todo caso hay una fracción, una impronta personal, original, pero entiendo que eso no me da el derecho de apropiarme de una obra que contiene tantas influencias y que es básicamente un homenaje a todo lo que he visto y escuchado en mi vida. Y considero que ninguna creación es inédita. Todas las creaciones son una mezcla de un manotazo que le pegamos al acervo cultural universal al que le agregamos un toquecito personal. O sea, los artistas no somos creadores, sino recicladores, reutilizadores, conscientes o inconscientes. Y lo sabemos, ¿o nunca pasó que escribieron una canción o un relato y que les digan: "Si...tiene algo de xxxxx banda y un poco de xxxx banda. Si, es medio xxxx autor con un poco de xxxx autor"?. Por supuesto que suele ser odioso que pase eso porque había un convencimiento de originalidad total en lo que se estaba haciendo. Por ese motivo decidí resaltar la palabra "propiedad" en el párrafo anterior. Yo me pregunto "¿hasta dónde es mío lo que hago? En lo personal, creo que en ningún caso es el 100%. Mi esperanza es Tarantino: un tipo que remixa sus películas favoritas y hace contenido "original". Ta, un garrón que después él protege todo como el resto en Hollywood pero por lo menos tenemos un ejemplo famoso de personas que generan contenido nuevo a partir de contenido ya existente. Solo les falta darse cuenta de que no están inventando nada.

Varias de estas preguntas se tendrían que plantear las bandas de la nueva generación uruguaya que han decidido recortar las libertades de sus canciones. El sistema de copyright, tiene propósitos exclusivamente recaudadores y privativos: es protegerse de quien te quiere escuchar, leer, ver. Protegerse de los fans.

Comenzar a repensar la industria cultural puede empezar por los artistas. La nueva generación es la esperanza porque nacieron en un mundo con mayor acceso gracias a internet, por eso es importante que no adhieran a la lógica prehistórica de los artistas devenidos en políticos que controlan las sociedades de gestión de derechos; que los artistas sean consciente del rol que cumplen como enriquecedores culturales. Necesitamos que prioricen el acceso a todos sin que signifique una entrega de la obra. Hay un punto medio y tenemos que encontrarlo, no mediante el verticalazo de una sociedad de gestión con un presidente que hace 25 años que está en el poder y que no tiene idea de los cambios que han acaecido desde aquella época hasta ahora, los que deciden apostar por la sociedad de gestión tienen que apostar por lo que quieren: mejores retribuciones, mayor transparencia y contemplación a las libertades que desean otorgar los artistas. Ojalá algún día toda la industria cultural piense su funcionamiento en estos términos, priorizando el acceso al lucro.


PAC5 - Eulalia Cruel - Recuerdo - YouTube
Banda Eulalia Cruel en el festival Peach & Convention 5


sábado, mayo 30, 2020

Genocidas del siglo XXI

El 22 de enero Trump ignoraba la peligrosidad del COVID-19 a pesar de haber sido información sobre el potencial del nuevo coronavirus. Decidió tratarlo como un mal menor. A partir de esa postura, no se tomó ninguna preventiva cuando el primer caso apareció en Estados Unidos ese 22 de enero.


Al 8 de abril, EEUU registraba unas 12.700 muertes y la Casa Blanca anunció que el mejor pronóstico era un escenario de entre 100.000 y 240.000 muertes.

Hoy, 30 de mayo, el escenario que planteaban comienza a cumplirse y Estados Unidos lleva más de 105.000 muertos. Cuando Trump o alguna otra autoridad de la Casa Blanca es consultada, se excusan diciendo que muchas más gente muere por año de otras enfermedades. Si bien eso es verdad (unas 700.000 personas murieron de enfermedades vinculadas al SIDA en 2018) no justifica que las muertes por COVID-19 se habrían podido prevenir tomando las medidas adecuadas. En lugar de ello, Estados Unidos junto con Brasil han decidido priorizar sus economías y simplemente dejar que el coronavirus haga lo que mejor que sabe hacer: contagiar, saturar los sistemas de salud y matar. Esto a mi entender vuelve a los líderes de estos países completamente responsables de las más de 130.000 muertes que acumulan entre ambos y espero que cuando pase la pandemia sean juzgados como los genocidas que son. Puedo equivocarme y, en lugar de ser juzgado, Trump sea reelegido presidente, quien sabe.


lunes, octubre 21, 2019

Parasite y la cultura libre

A partir de esta reseña de la película Parasite escribí el siguiente post:

Del 11 al 15 de noviembre se viene una nueva edición de la Semana de la Cultura Libre Uruguay con diversas actividades, entre ellas: cine.

La reseña que comparto no es para decir que se va a proyectar «Parasite» porque no es una película con licencia Creative Commons (u otro tipo de licenciamiento menos restrictivo que el copyright), pero si la tuviera, todos los uruguayos que la vieron sin haber viajado a un país que la tenga en cartelera o sin utilizar algún sistema on demand en un entorno 100% protegido de «piratas» que desconozco, donde quienes militan por fortalecer medidas pro copyright pueden alegremente pagar una ciberentrada, la habrían visto sin tener problemas legales. Actualmente quienes vimos la película mediante algún simil pelispedia o alguno de los proxy de The Pirate Bay estamos cometiendo el delito de consumir cultura aunque no haya forma legal de acceder a la misma.

"Film_Gisaengchung(parasite)_Press_Conference_02" by KOREA.NET - Official page of the Republic of Korea is licensed under CC BY-NC-SA 2.0

Me animo a decir que un altísimo porcentaje de uruguayos que vieron y reseñaron la película en algún suplemento cultural o por este propio medio está en la misma situación de ilegalidad que la mía, tal vez lo esté también el propio reseñador de la Revista Dossier, Carlos Diviesti de Argentina, país donde Parasite se estrenará recién el año que viene. De estar en el universo de la ilegalidad, Carlos sería doblemente imputado ya que además escribe la reseña para una revista que le reportará una ganancia, o sea, se está ganando el sueldo reseñando películas vistas de forma ilegal. Para mi está bárbaro y calculo que Carlos debe correr estos riesgos en los que nos envuelve la legislación actual porque seguramente está a favor de la cultura libre, y de paso calculo que la Revista Dossier también y que no deben andar por ahí fomentando una mayor limitación en el ejercicio del derecho de participación en la vida cultural.

Ahora, tal vez me equivoco y la revista hizo todo de forma absolutamente legal y se aseguró de que Carlos viera la película con todo «en regla». En ese caso, todo bien, pero ¿qué pasa con la inmensa mayoría de uruguayos que no podemos acceder a la película pero que nos hemos manejado para verla igual? ¿y qué pasa con aquellos que consumen cultura a carra de perro, legal e ilegalmente y después abogan para que sigan penalizando a quienes lo hacen ilegalmente? El corto Buscaglia diría «¡Paradoja!». Una sociedad que quiere aumentar plazos de vigencia de copyright al mejor estilo Disney (para seguir currando con Mickey), es una sociedad que aboga por libertad mientras coloca los barrotes de su propia celda.

Paradox

Imaginate entrar a tu red social y presenciar un intercambio entre tres personas que por privilegios particulares (normalmente asociados a posibilidades económicas determinadas azarosamente y no meritocráticamente como se suele predicar) logra ver la película en otro país, en la propia Cannes tal vez. Ahora imaginate no poder acceder a la película por medio alguno, más que el de poder viajar a un país que la proyecte. Tres personas con el 100% de posibilidades de ser parte de la vida cultural, por condicionantes socioeconómicas azarosas, y una gran masa que observa y se angustia...eso es lo que está pasando a nivel global. Estamos ante una legislación exclusiva dentro de un sistema exclusivo.
Los invito a continuar el debate entre el 11 y el 15 de noviembre.



jueves, abril 04, 2019

...Y eso es todo lo que tengo para decir sobre las redes sociales


VÓMITO INICIAL

   No me había dado cuenta de que había pasado tanto tiempo desde la última publicación en este blog. Cuando uno piensa en el tiempo, a veces siente que pasa rápido, pero cuando recuerdo todo lo que hice durante los últimos dos años, en realidad no pasó tan rápido. Lo último que publiqué fue un relato que formará parte de la novela «Ángeles de Basura». Es una versión cruda que probablemente cambió bastante, pero me sentía ansioso por mostrar algo nuevo. La lucha contra la ansiedad es una de las grandes luchas que tiene un aspirante a creador de algo decente. Siempre hay que estar al tanto de que lo publicado bajo el ansia termina siendo una mediocridad. No sé si será así para todo el mundo, pero a mí al menos me pasa con un relato recién escrito. Sé que le falta mucho aunque en el momento no sepa bien qué. Con la música pasa lo mismo. Termino una canción y aunque me muera por compartirla tengo que aguantar el pichí porque se que cuando la escuche a las dos semanas voy a querer cambiar algo. Ahora, ojo con entrar en el loop infinito y no hacer el Final Cut porque es enloquecedor.




   Esa sensación de «todo así nomás» es la que me embarga en este universo de las redes sociales que no deja de ser uno de los universos del ser humano. Nada raro pasa en ella. Es un reflejo hasta más exacto que el que podría arrojar un estudio sociológico terrenal. Siento que me ametralla una cantidad de contenido express producto de una necesidad voraz de vomitar cada cosa que nos sucede. Y no está mal, todos necesitamos ser escuchados. Algunos lo manifiestan abiertamente («Hey, aquí estoy. Miren lo que voy a escribir en este momento!»), otros lo hacen desde un lugar de aparente desinterés («Estoy a punto de irme de acá. Esto es insoportable») escondiendo esos destellitos de alegría que son los like o el resto de reacciones que ofrece, por ejemplo, Facebook. Todos pedimos atención en algún momento. Es bastante natural en un mundo que pide ser útil, que pide dejar una marca. En algún momento pica ese bichito entonces empezás a hacer algo en pos de construir eso que vas a dejar en el mundo para siempre o al menos por un buen tiempo.


Resultado de imagen para old facebook

Vieja interfaz de Facebook

   En lo personal, hace un par de años que me di cuenta que se me iba mucho tiempo en estar al día con las redes y que me quitaba tiempo para proyectos que llevan tiempo y dedicación, como escribir una novela o componer una canción desde cero. Dado que no soy un escritor prolífico no me puedo permitir tantas distracciones. Imaginen si encima me paso todo el día escroleando. ¡Olvidate! Así que para mí, participar poco de las redes es casi una obligación si quiero dejar algo más que palabras en un servidor cuya información desaparecerá cuando a alguien se le ocurra que precisa liberar espacio. Si...comí con el utilitarismo.

   
Actualmente, lo que me ayuda a mantenerme alejado del ciberespacio, aunque no lo crean, es el celular. Se me ha ido deteriorando con el tiempo y actualmente apenas puedo compartir algo en Facebook y subir alguna foto en Instagram. En esta última, que está por ser la red número uno, no puedo crear historias, subir videos ni enviar o recibir mensajes directos. Y por el momento soy feliz. Estoy estirando todo lo que pueda el cambio de celular para no entrar a enfermarme con esa locura de adornitos, hashtags y constantes historias del momento que me van a engatuzar y en la que seguramente voy a entrar. Por eso sigo con un gastado Nokia Lumia con el obsoleto Windows Phone 8. Pero igual es difícil. En este momento, por ejemplo, alterno entre escribir esta publicación y el facebook. Hay eventos a los que quiero ir, publicaciones ante las que quiero reaccionar y comentarios que quiero responder. Me aguanto. Tranqui Maxi.



Un disco que he escuchado mucho en estas semanas. Psicodelia brasilera a full.

      Ahora estoy escribiendo para este blog que es también una red social, pero el blog tiene un «no se qué» que hace que valga la pena armar algo legible acá. Tal vez sea por los recursos adicionales que permiten completar la publicación (imágenes, videos, enlaces) y poder colocarlos donde uno quiera. Además me siento apropiado de la herramienta por haber vivido su auge y caída. Su auge puede haber sido en la década del 2000 y su uso fue inversamente proporcional al de Facebook. 

¿ES EL VICIO?

   Las redes sociales no son novedosas, son la ciberadaptación de una práctica que comenzó con las primeras civilizaciones. Tal vez lo nuevo es que las redes sociales digitales amplían el conjunto de personas con intereses similares lo que expande el universo de contenidos y sentimientos compartidos, lo que puede llevar a una suerte de angustia del usuario por no poder ver todo lo que aparece en pantalla. Es como la angustia por saber que no te da la vida para poder leer todos los libros que te interesan o ver todas las películas o series que quisieras. Esto último es particularmente actual. Todos los grandes medios de comunicación audiovisual han apostado a la serie. Probablemente todos los que nos enganchamos con ellas, tenemos por lo menos 5 o 6 series en lista de espera y que si fuera por uno, serían 20 en esa lista. Cientos de medios de todos los países están estrenando series. Por eso es tan exitoso un dispositivo organizador y facilitador de contenidos como Netflix que logra hacer sentir al usuario que no hay taaaanta cosa para mirar, el universo de series es finito y son las que están en la plataforma. Y uno debe creerlo para mantener la cordura porque si nos dejamos llevar por internet y entramos a explorar series de todos los países nos volvemos locos y nos entra la angustia.

Vampiretar

   De acuerdo al experto en adicciones Mark Griffiths, algunas características que pueden componer un cuadro de adicción son los siguientes:

- Saliencia. La actividad se vuelve lo más importante en tu vida y ocupa tus pensamientos, sentimientos y conducta.
- Modificación del humor. Experiencias emocionales subjetivas producto del involucramiento en una actividad problemática.
- Tolerancia. Aumento de la actividad para mantener el mismo efecto.
- Abstinencia. Estados emocionales desagradables cuando la actividad es interrumpida o repentinamente reducida.
- Conflicto. Problemas desarrollados entre el potencial adicto y las personas que lo rodean, problemas para desarrollar su trabajo responsablemente y problemas consigo mismo (conflicto intrapsíquico)
- Recaída. Tendencia a repetir los patrones tempranos luego de haberse retirado o haberlos controlado.

   Confieso que, aunque me creo bastante alejado de las redes, puede que siga teniendo alguno de estos síntomas. Por momentos el uso de las redes (aunque de pronto sea para fines que uno crea loables como difundir su trabajo) logran ocupar todos mis pensamientos, a veces me cambian el humor, a veces extraño ingresar cuando no lo hago por un tiempo prolongado (siempre horas, nunca días), a veces me genera conflicto a veces las dejo de usar por un tiempo prolongado y cuando vuelvo lo hago con todo.

    Hay una cuestión de análisis del discurso en los posteos que, además de ser divertido, dice algo de ese otro y muchas veces ese algo contrasta enormemente con la persona que veo en lo terrenal. Da la impresión de que en algunos casos hay características de la personalidad que solo emergen en un cibercontexto. ¿Por qué? Se me ocurre que hay una diferencia entre lo que se dice de frente y lo que se dice en un muro semipúblico. Parecería ser que hay cosas que puedo decir en las redes y no frente a frente con el otro. La presencia física cohíbe al otro. El poder recibir la reacción al instante hace que se tengan filtros que en un cibercontexto no existen. ¿O acaso no conocen a alguien que en persona es retraído, callado y en las redes es una llama? ¿O que no se mete con nadie en persona y se mete con todos en las redes? 

Ahora, si hay una adicción no es a Facebook, Instagram o Linkedin. Como cuestiona Nestor Fernandez Sanchez, «Si se identifica que una persona piensa de manera recurrente en acudir a un bar –y, de hecho acude frecuentemente– y su perseverante conducta le produce cambios emocionales y problemas en su trabajo o en su familia, no es permisible calificar una “adicción a los bares”. Alguien podría afirmar que no es la adicción a los bares el problema, sino una adicción a las bebidas alcohólicas.» Entonces, siguiendo este razonamiento, no hay adicción a las redes sociales sino a lo que sucede. En caso de haber adicción, este sería al contenido, adicción a saber lo que piensa el otro. Así que superar la adicción, en este caso, sería en principio dejar de querer saber lo que piensan los demás sobre todo. 

Nestor Fernandez Sanchez en su paper va más allá y elabora un conjunto de síntomas típicos de las adicciones pero adaptados al uso de redes sociales. Éstas serían:

• Aislarse de las relaciones sociales presenciales (cara a cara), sustituyendo este tipo de relación por las redes sociales en internet (RSI). 
• Bajar el rendimiento escolar so motivo de la presencia permanente en las RSI. 
• Descuido de responsabilidades o actividades consideradas como importantes en el entorno laboral, escolar, familiar o de pareja. 
• Manifestar euforia cuando se está participando de las actividades de las RSI. 
• Manifestar irritación o ansiedad excesiva cuando no hay conexión a Internet y, por consecuencia, a las RSI. 
• Mentir sobre el tiempo que se está conectado o sobre lo que se está haciendo en las RSI. 
• Pensar y hablar persistentemente de los temas y circunstancias que suceden en la red, entre los conocidos; aunque no se esté conectado a ella en ese momento. 
• Pérdida de la noción del tiempo o del espacio debido a la permanencia frecuente o constante en las RSI. 
• Privación del sueño por estar conectado a las RSI. 
• Protagonizar discusiones en relación con el uso de las RSI con las personas que rodean al usuario, como los compañeros de trabajo, escuela o familiares.

Entrando en terreno especulativo, hay algo que creo fortalece mucho este comportamiento adictivo y es la generación del hábito. Básicamente se agrega el uso de las redes a la rutina, y dado que estamos bajo un orden mundial al que le es útil que seamos rutinarios, el hábito de usar las redes se vuelve difícil de remover. Una de las claves podría ser sentarse a reflexionar sobre por qué se usan tanto las redes y hacerse la pregunta ¿qué actividad igualmente entretenida puedo hacer en lugar de entrar a Instagram?

EL ABANDONO DEL LENGUAJE ESCRITO

Si algo tiene de lindo una red social es el poder intercambiar ideas, opiniones, como si estuviéramos en un café. Ahora, entramos en una era de profundización de lo superficial, y ahora hemos decidido suplir oraciones articuladas por una imagen y un puñado de palabras sueltas denominadas hashtag. Y digo suplir en lugar de complementar porque la tendencia es abandonar redes de contenido principalmente escrito como Facebook o Twitter. Para las nuevas generaciones ya fueron estas redes. En unos años Twitter probablemente se convierta en un pequeño guetto como este espacio en el que escribo.

¿QUÉ ESTAMOS HACIENDO?

Estamos siendo. Con cada publicación el usuario dice «Esto es lo que tengo para decir». En un rastrillaje rápido de mi propia comunidad encontré estos metamensajes:

- Re banco a Bolsonaro.
- Quiero que mueran todos los delincuentes que no se de dónde salieron pero me molestan.
- Me molesta la gente que no es como yo.
- Vos que te estás volviendo muy popular, ya no te banco. Algo de vos me molesta. Aún no lo sé pero lo voy a encontrar.
- Me siento solo.
- Tengo muchísimos amigos.
- Me drogo.
- Ya no me drogo.
- Quiero encontrar el amor.
- Quiero estar solo.
- Soy un guarro terraja, pero a la vez culto y refinado. Confundite conmigo.
. Me gustan las películas que gusta a unos pocos.
- Soy un ser muy peculiar porque «100 años de soledad» me pareció una mierda escrita intencionalmente para cine.
- Tener hijos es un bajón pero a la vez es lo mejor que me pasó.
- Al final concreté aquello sobre lo que ustedes estaban todos pendientes. Al final compré ese florero nuevo.
- Me volví tan snob que cuando escriba algo de verdad nadie va a entender nada. Y ese es el infierno que me tocó.

O sea, no es tan complejo el fenómeno de las redes sociales. Si tenemos cuidado con el fenómeno de tercerización de la personalidad, comúnmente conocido como alienación.

Y eso es todo lo que tengo que decir sobre esto. Hasta dentro de dos años...



Secos e Molhados, con Ney Matogrosso a la cabeza


Webgrafía consultada:
https://es.wikipedia.org/wiki/John_Perry_Barlow
http://www.centrocp.com/uso-y-abuso-de-las-tic-en-jovenes-escolarizados/escolar1/
http://www.medigraphic.com/pdfs/salmen/sam-2013/sam136j.pdf




miércoles, agosto 30, 2017

JURI

   Primer día de laburo en el Cambio dentro del Montevideo Shopping. Tomé un 145 y conseguí
asiento al lado de una mujer de unos cincuenta años que miraba por la ventana, luego hacia abajo y pensaba en voz alta sus próximos pasos. «Me voy a bajar y voy a comprar boñatos», decía. Ya aprendí hace rato que los uruguayos estamos locos así que, sin sorpresa, me senté y me puse los auriculares. Estaba en una etapa de escuchar radios. A veces me daban ganas de no tener que elegir qué escuchar y dejarlo en manos de alguien que se cope a hacerlo.

   Hice zapping hasta que caí en Del Plata que pasaba Linger de Cranberries y me transportó a los recreos del liceo y las pendejas que me tuvieron loco durante toda esa etapa. ¡Qué canción hermosa! Y se ve que el operador de radio estaba colgado con líderes femeninas de bandas de rock de los noventa porque engancharon el tema con My favourite game de The Cardigans y reviví aquel video de la guacha en el convertible por la ruta en plan destroy suicida. Recuerdo que arrancaba el clip y nunca lo quería mirar pero terminaba viéndolo hasta el final. La mina volando desde el convertible es una de las mejores escenas de la historia del videoclip. Se nota que es trucho pero está bueno y ese choque encajaría a la perfección en una película de Lynch.

   La selección exquisita continuó hasta que, en medio del himno de los noventa de Cristian Castro, Amor, me tuve que bajar. Entré al shopping y llegué al cambio. El local tenía forma de L y todo requería más espacio del que había. Cuando pasé por la puerta blindada, desde donde estaba parado, veía a un lado y otro a mis futuros compañeros de trabajo atendiendo gente a cara de perro. Se notaba que el trabajo era como picar piedra pero con público. El encargado parecía el malo de una película de James Bond. Apenas lo vi lo primero que pensé fue "qué pesadilla vivir contigo" y me apiadé por un momento de su esposa que deduje tenía por el anillo, brillante como una anormalidad nuclear de caricatura. Le decían por el apellido, Juri: pómulos pronunciados, ojos celestes, piel ligeramente bronceada, corte de pelo romano y un tono de voz bien de opresor. Podría pasar perfectamente por un empresario ruso de armamento de guerra


   La radio emitía bien de fondo Losing my religion de REM. Los nervios no me dejaron disfrutar la canción. Tenía que concentrarme en complacer a Juri y apenas me senté al lado de un pibe llamado Franco para que me enseñara cómo era el asunto, me pasó todos los piques. A señalar:


«No te comas billetes falsos.»
« No le des la contra a Juri.»
« Cuando terminás de atender a uno decí "siguiente" enseguida porque sino matás a un compañero.»
« Sabé que acá nunca deja de entrar gente.»
« Concentrate en dar bien el cambio porque Juri no banca muchas cagadas. Un par y pafuera o te manda a otra sucursal.»

   Me había quedado claro que Juri era el capo. La radio estaba con el volumen bajo y pasaba cualquier cosa entre los noventa y principio de siglo. Era raro ver el ritmo frenético que se daba en el lugar mientras sonaba el clásico More than words del dúo Extreme. Y así pasaban los clásicos de mi adolescencia mientras presenciaba el incesante intercambio de plata, facturas y voces.

   Franco me pasó todas las máximas del laburo. Era más chico que yo pero andaba de vuelo. Yo lo miraba y el no me hablaba mucho. En mi laburo anterior había tenido una verdadera maestra como tutora. Este pibe lo único que quería era terminar su turno para irse a ver a Peñarol:

- Bueno acá la cosa es fácil: mirame. -fue lo primero que dijo.

   Igual encaró y tiró unos piques. Aprendí que las facturas se pasaban por una validadora; que cuando viene alguien a hacer una transacción que no involucra moneda nacional es un arbitraje; que los billetes falsos son más gruesos (eso lo sabía), y que la excesiva autoconfianza es el peor enemigo. Me dijo:

- Mirá, vas a pasar estos meses de prueba sin problemas. Se ve que encarás así que la única sugerencia que te hago, y espero nunca la olvides, es que no te distraigas.

- ¿Qué querés decir?

- Que va a llegar un punto en el que vas a dominar todas las situaciones posibles y vas a tener todas las soluciones a todos los problemas. Ahí, cuando crees que la tenés clarísima, aparece una diferencia de, no sé, diez palos. Y no lo vas a entender. Vas a contar por todos lados, vas a chequear todo mil veces y no vas a encontrar nada raro. Te mandaste una cagada y por confiado no te diste cuenta. Porque cuando estás confiado bajás la guardia. Estás esperando todos los movimientos previsibles, estás en piloto automático, entonces viene uno y te dice dos pavadas como «¿Viste que un pastor noruego dibujó un pene gigante con caca de oveja? solo se ve desde el aire», o algo así, y ahí cuando estás descolocado te encaja un billete falso.

- Ok.

   Agarré lo básico y empecé con lo mío. No parecía adaptarme al ritmo del shopping. Juri me ponía muy nervioso. Caminaba siempre para un lado y para el otro. Cada cuarenta y cinco segundos lo tenía atrás mío. Era atomizante. Al día dos ya estaba trabajando para que me rajaran o para que me mandaran a otra sucursal. Me sentía en un partido de fútbol de nueve mil minutos en el infierno.

   Al cuarto día de atender gente sin parar, cerca del cierre le compré sesenta y dos pesos argentinos a un cliente. En la jerga financiera «le compré» significa que el Cambio le compró. Poco antes de cerrar, empecé a hacer el arqueo de la moneda extranjera. Cuando me puse a contar los argentinos, encontré un billete de dos pesos que parecía una fotocopia. Sabía que me lo había dado el cliente de los sesenta y dos pesos. Dos pesos argentinos valían menos que una moneda de cinco uruguaya así que podía haber agarrado ese billete falso, que como se decía en ese momento, me lo morfé, hacer una bolita y tirarlo a la basura. Pero no lo hice. Estaba muy estresado. No me bancaba a mis compañeros ni al sorete de Juri y además había entrado otro pibe que tenía experiencia y me daba mil vueltas y yo estaba seguro que era el que se iba a quedar. Entonces volqué todas mis esperanzas en que Juri optara por cambiarme de sucursal o, de última, echarme.

Llamé a Juri:

- ¿Qué pasó? –peguntó.

- Creo que me morfé este falso.

- Creo no. Te lo morfaste.

- Bueno, si.

- Pero parece una fotocopia, ¿cómo no lo viste?

- Ni idea. Me distraje, supongo.

- Dámelo.

   Se lo di. Lo agarró, formó una pelotita con el billete y lo tiró a la basura. No me dijo más nada. Subió una pequeña escalera que daba a un entrepiso donde estaba su oficina y donde nosotros dejábamos nuestra cajita con plata y nuestras camperas. A las 22:30 salí sin aparentes consecuencias por el billete falso.

   Al otro día, pasado el mediodía, recibí un llamado del Oso desde la casa central del Cambio:

- Hola, ¿Marcelo?

- Si.

- Mira, te habla Osvaldo. Escuchá, no vayas hoy al shopping. Andá a las 15 horas al Disco de Chucarro.

- Ok.

   No me echaron.