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viernes, abril 20, 2007

Que no se apague el que hace las bombitas


Antes de empezar con esto quiero aclarar que me estoy abstrayendo de lo que pienso en un 100%. O sea, me pongo en lugar de un observador. Hago esta semi-ridicula aclaración porque he leído a gente que, al no hacer esta aclaracion, provocan en mi un sentimiento lastimoso como del tipo: “Pero al final a éste tipo no le gusta nada. Que carajo hace en la vida?” Por este motivo me siento obligado a decir que, aunque no esté de acuerdo con el comportamiento excesivamente compulsivo-consumista…Yo me compro ropa. Salgo, doy vueltas, elijo algo que me gusta, y lo compro siempre y cuando su precio no exceda lo que vale y no me refiero a las marcas precisamente. OK. Hecho.
Donde estamos parados?

Justo en el lugar que mas o menos queremos.
Una sociedad en la que caemos de repente,
y vemos todo lo que se nos ofrece.

El juego de la infelicidad es fatal.
Siempre tenemos que estar descontentos,
y la solucion “es algo”.

Se disfraza de marca y te dice:
“Nike es la cultura” (Indio Solari)
y al otro dia sufro de nikitis.

La falta de búsquedas alternativas,
gracias a la victoria corporativa,
decimos: “lo necesito”.

La competencia extra-social,
aquella que trasciende a los que no tienen poder,
Nos contagia porque nos necesita.

Desesperadamente nos necesita,
y ellos ganan generando neurosis
obsesivo-compulsivas.

Preguntar qué nos pasa,
hoy en dia es tabú.
Mejor preguntar qué necesito.

Sin que nos demos cuenta,
enriquecen nuestras peores costumbres.
Quieren que luchemos por la popularidad social.

Compremos la popularidad.
Con X marca serás hiper-popular.
Serás genial. El mejor de todos.

Luego se quejan de la inseguridad,
y no entienden que gracias a ellos,
En vez de buscar comida, buscamos championes.

Esto fue en verso,
porque las ideas surgen así
Con un 100% de licencia poética.

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