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jueves, febrero 09, 2017

Reflexiones y recomendaciones para ignorar - Probable parte 1

LA NOCHE ESTÁ EN SU NOMBRE

   Shyamalan me parte al medio con sus vueltas de tuerca. La primera vez fue con «Sexto Sentido». La vi en el viejo cine de Parque del Plata cuando el balneario entraba en decadencia y el centro comenzaba su deterioro. Los locales de maquinitas fueron cerrando (el repecho, el de la esquina frente al cine y otro en el extremo frente al Carlitos); bares que bajaban la persiana, el Hotel Aranjuez, las heladerías y hasta el invencible Bowling dijo adiós.
   Hoy el centro de Parque del Plata es un pueblo fantasma pero Shyamalan, aunque en el panorama del cine sea un terraja, vive y lucha. Ha hecho sus buenas mierdas como aquella de Will Smith y el hijo o «La Dama en el Agua», que no me pareció tan mala pero la presión social venció y ahora la desprestigio como todo el mundo, pero para mí el balance es positivo. Su estilo se ve en películas como «Unbreakable» (Bruce Willis superhéroe), «Señales» (Mel Gibson y los extraterrestres) y «La Aldea» (la ciega y los monstruos capincho de impermeable en una aldea aparentemente de otro siglo) además de la ya mencionada «Sexto Sentido». Los dos últimos trabajos suyos que me han sorprendido fueron: «La Visita», aquella película de los viejitos simpáticos, y la serie «Wayward Pines». Cuando salió la serie allá por 2014 la trama no me atrapó lo suficiente como para empezar a mirarla. Unos años después la estoy mirando y al menos la primera temporada es muy buena. Un gran regreso de Matt Dillon que no lo veía desde Criaturas Salvajes.

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EL AUDIO DE TRES MINUTOS.

   Quisiera defender el audio largo de Whatsapp. Sé que no es conveniente grabar audios de larga duración en grupos donde la dinámica es otra y abunda lo efímero pero hay diálogos o momentos en los que es muy rico grabar audios largos. Tengo una amiga con la que intercambiamos audios de tres minutos o más. El motivo es muy sencillo: hay mucho para decir. Exigir el audio breve obedece en parte a la impaciencia y ansiedad que gobierna esta época. La gente pareciera no tener 1:45 de su valioso tiempo para escuchar al otro ya que el mundo tiene millones de estímulos muchísimo más atractivos que una simple y cruda voz. 

   Con esa amiga los audios largos nos han solucionado la vida porque cuando tenía que escribir todo lo que tenía para comentarle, la comunicación se volvía asincrónica. No está mal, pero es otra cosa, es 1.0. Uno además revisa eso que escribe entonces ya cambia el mensaje y mi amiga terminaba recibiendo una versión pasteurizada de aquello que podría haber dicho de forma más honesta, más real. El otro día lo utilicé para comentarle a mi amiga que había visto un documental sobre la Historia de la humanidad y que había aprendido que la palabra vacunar viene de vaca porque el tipo que inventó la vacunación estaba buscando la cura para la viruela, que en la época mataba cientos de miles por día, quiso comprobar científicamente aquel mito que decía que la gente que se agarraba una viruela animal que se contagiaba por las vacas, se volvía inmune a la viruela fulminante, entonces para probarlo le inoculó la viruela a un niño que había tenido la viruela de vaca. Cuando vio que el niño efectivamente era inmune a la viruela confirmó que estaba en lo correcto y a ese procedimiento de inoculación de una pequeña muestra del virus le puso vacuna. Ahí mi amiga (profesora de inglés) me mandó otro audio largo poniendo en duda esa afirmación del documental ya que vacuna en inglés es vaccine y vaca en inglés es cow, entonces en principio no tenía sentido. Y ahí pensó en otras derivaciones, vacuno, bovino, otras palabras similares a vaca, que fuesen similares a vaccine. Pues no, pensó en varias opciones hasta que terminó afirmando que lo que había dicho el documental no era cierto. Le tomó unos dos minutos y medio ese razonamiento.

   Yo me puse a investigar un poco en internet hasta que encontré que, en realidad la vacunación (vaccine) viene de variolae vaccinae que fue como Edward Jenner le puso a la «viruela vacuna» que había descubierto. Entonces, él no le puso vacuna a la vacuna. El que decidió homenajear a Jenner poniendole ese término a todo procedimiento de inoculación de la muestra del virus que se pretende que el cuerpo inmunice, fue Louis Pasteur. Entonces vacuna (vaccine) viene de vaccinae, por lo que, finalmente, estaba bien la afirmación que había hecho el narrador del documental.

   Como verán, algunas cosas no se resuelven con audios de diez segundos. Bueno si, tal vez con cien audios de diez segundos.

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ALMODÓVAR

   Mi biblioteca es reducida. Consta de unos cien libros, casi todos comprados en tiendas de saldos o en la feria, fundamentalmente por cuestiones económicas. Esto del precio como criterio para comprar un libro ha generado una biblioteca poco "prestigiosa". Hay pocos clásicos y casi todos los libros son usados. La colección es muy heterogénea así que uno puede con claridad cuáles son los escritores que he leído más en físico. Los autores cuyas obras se repiten en mi biblioteca son: Doris Lessing, Douglas Coupland, Charles Bukowski, Ernest Heminghway, Henry Miller, Jack Kerouac y Haruki Murakami. De estos escritores tengo por lo menos dos libros. Esto no significa que no haya leído clásicos o autores de libros caros. Los he leído por internet. Hace unos quince años que leo libros digitales. Al que más leí de forma digital fue sin lugar a dudas Stefan Zweig, un escritor de ficciones históricas interesantísimas. No he leído a otro mejor en el género.

   Un aspecto que puede llegar a valorizarse de mi biblioteca es que algunos libros, por baratos y desconocidos, no se pueden conseguir en la red. Tengo algunos de esos. Una de esas obras que encontré fue "El cine de Pedro Almodóvar" de Nuria Vidal. Para los snob, Almodóvar siempre fue un terraja. Tuvo que hacer muchas películas para que le empezaran a respetar como cineasta, y siempre tuvo que luchar contra un círculo artístico pacato y políticamente correcto que en los ´80 lo despreciaban o lo toleraban como a un hijo de psicólogos.

   El libro no es una obra maestra pero tiene muchos fragmentos de entrevistas a Almodóvar, que es una persona muy interesante y auténtico en lo que dice; declaraciones de actores de sus películas y fragmentos de la crítica de la época. Es un libro editado a fines de los ´80 por lo que no llega muy lejos en la vasta carrera del cineasta.

   En febrero me he propuesto ver toda su filmografía. Ya he visto las primeras dos: «Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón» y «Laberinto de Pasiones». Estas primeras películas muestran a un Almodóvar reflejo de lo que llamaban «la movida» un momento en el que parecía valer todo, con un epicentro en Madrid, ciudad donde gobernaba un tipo que incentivaba a los jóvenes a que estuvieran para la joda. Bueno, todo eso se ve en estas primeras películas donde una lluvia dorada, el sadomasoquismo y el incesto se los aborda como hechos cotidianos. A ningún personaje parece sorprenderle nada de lo que sucede. La tercera película, Entre tinieblas, recordada por mí como la de «la monja que está de ácido» es la próxima que, en este caso, volveré a ver después de muchos años. Dejo algún material que ya he compartido por ahí.



Creo que continuará...

viernes, enero 20, 2017

Sobre el incómodo arte de la autopromoción y otros menesteres de un escritor independiente.


   Desde que inicié el camino a la publicación de la novela «Contar la plata» he descubierto muchos aspectos
del mundo literario que desconocía por completo: grupos virtuales de escritores o de gente que tiene intenciones de escribir y allí se genera un intercambio interesante de conocimientos; opiniones negativas sobre escritores que idolatraba, mucha literatura erótica autoeditada y autopublicada, esnobismo (reflejado por ejemplo en la vulgarización de algunos escritores de culto como Jack Kerouac, Henry Miller y Charles Bukowski quienes parece que ahora son «mediocres» o «simples») y excesivo proteccionismo de contenidos. Lo que más lamento es que impere la idea de que mostrar extractos de una novela, fuera del todo, no significa o no sirve para nada. Y el motivo por lo que lo lamento es porque creo que es perjudicial, no solo para el escritor, sino para todo el mundo literario que no accede al contenido porque el propio escritor lo encierra, siguiendo el modelo de negocios de las macroeditoriales y las cámaras de libros de cada país, a quienes obviamente les sirve que el contenido no salga de los libros, y que un libro se venda más por cómo es el escritor que por lo que escribe. Es por eso que hoy los libros se promocionan esencialmente por medio de entrevistas a los escritores. Entonces yo tengo que comprar el libro por la tapa, la contratapa, la cara del escritor, qué dice y qué reconocimientos tiene. De todas maneras, no quisiera dejar la impresión de que las entrevistas es al pedo. En lineas generales, en función de las entrevistas que leo, veo y escucho, me gusta el escritor uruguayo como persona.
   Yo me siento por fuera del ambiente literario. Me considero primero músico, luego escritor. Conozco pocos escritores personalmente y no leo demasiada literatura uruguaya contemporánea porque no encuentro material en la red para determinar si me gusta, y así, ir a comprar el libro. Los últimos libros de autores uruguayos que compré y leí fueron «Todo termina aquí» de Gustavo Espinosa y «Diarios de un pa(sa)jero» de James Pistach. Los dos escritores obedecen a modelos editoriales diferentes. El primero lo compré luego de estar parado una hora en la librería leyendo la novela para ver si me gustaba lo suficiente como para comprarla y tener la obra en mi biblioteca para siempre. La otra la compré luego de que el autor me la mandara gratuitamente por correo. Al final no me dejó comprársela y quedamos en hacer un trueque por mi novela, a quien se la entregaré con gusto el mes que viene.
   Siempre me choca un poco decir «soy escritor», porque sé que hay dos escuelas: las que sostienen que es un gesto altanero o soberbio llamarse escritor si aún uno no ha publicado oficialmente, y los que aconsejan, como gesto de confianza y seguridad, llamarse escritor desde el vamos si es que uno quiere dedicarle el suficiente tiempo a este oficio como para construir una carrera literaria. En ese sentido, he elegido la segunda opción desde hace un par de años.
   Siempre digo que hace más de diez años que escribo. Allá por Julio de 2005 comencé este blog para, en un principio, exteriorizar algunos pensamientos de un pibe de veintidós años. Cuando profundizo en la idea, la realidad es que el germen de la narración está en mi niñez, llegando a mi primer década, cuando tomaba objetos inanimados y les daba vida, construía universos alrededor de estos, y hacía de dichos objetos verdaderos personajes con un carácter, una personalidad. En «Contar la plata» el protagonista recrea esa época y se aprovecha para levantarse a una de sus variopintas compañeras de trabajo:



—¿Vivís sola?

—No, vivo con mis padres desde que me separé.

—¿Vivís muy lejos?

—Sí, vivo en Nuevo París, por allá por Triunfo y Carlos
de la Vega.

—¡Mirá! Yo vivía por esa zona. En Carlos de la Vega había un almacén al que iba seguido —acoté refiriéndome al del viejo
O’Hara, que en paz descanse.

—Ah, ¿sí? Entonces conocés el barrio.

—Sí. Mi abuela vivía cerca de ahí. A veces cuando me quedaba
con ella íbamos a una feria que pasaba por Triunfo.

—Sí, la feria, claro.

—No me gustaba ir a la feria. No tanto porque la feria fuese fea o aburrida en sí, sino porque me gustaba mucho quedarme encerrado con mis autitos en ese universo de estrellas del deporte de todo el mundo y yo como presidente de mi FIFA(Federación Internacional de Fútbol con Autitos).

—Pa, se ve que te gustaban mucho ¿no? ¿Te gustan los autos?

—No, no me gustan nada. Soy muy poco hombre en ese sentido. Te hablo de fútbol, de mujeres pero de autos no sé nada. Ahí me quedo en cero. Cuando era chico jugaba con autitos pero al fútbol. Los agarraba como si fuesen jugadores y los hacía patear un dado que hacía de pelota. Era muy divertido. Hacía campeonatos. Primero hacía un campeonato local de autitos en el que cada uno era un país. El color de cada autito me ayudaba a determinar su país. Los más raros eran los de Lituania y Cuba.

—Pa, nunca conocí a alguien que hiciera eso con autitos.

—Sí, bueno, cada uno con su locura, ¿no? Me gustaba sumergirme en mis pensamientos y...como que mi mejor amigo era la imaginación.

—Pa, estabas re solo.

—No, tenía amigos pero yo solo me divertía pila. A veces nos quedábamos con mi hermano en lo de mi abuela y él se iba a jugar con los amigos y yo me quedaba en mi mundo de objetos inanimados que cobraban vida y eran grandes estrellas del fútbol. Incluso muchos se destacaban por sus habilidades y otros por ser muy malos. La forma del autito hacía que fuera más fácil manipularlo que otros. Por ejemplo, los mini camioncitos eran lo peor. No servían para nada. Pateaban para cualquier lado.

—Asi que eras como un pequeño niño loco.

—Y no termina ahí. Después de terminado el campeonato local, comenzaba el mundial. Allí elegía a los mejores autitos que formaban la «selección», entonces jugaban contra otras selecciones como la de ruleros, los comunes y los que se calientan, la selección de pilas que era muy mala y una selección de pinzas para el pelo que también era de lo peor.

Serrana estaba deleitada con mi historia demente de objetos que cobraban vida para jugar un campeonato de fútbol –aunque para mí era lo más normal del mundo–.


   Años más tarde, durante la adolescencia, empecé a componer letras. Eran una porquería pero en ese momento yo sentía que estaba componiendo los futuros himnos del rock nacional. Dejo la letra de la primera canción que compuse junto a uno de mis actuales amigos. La encontré hace un par de años en una agenda del Banco de Seguros de 1994, donde también hay otras cincuenta y dos letras que compuse en los años siguientes:

CÍRCULO VICIOSO

RITMO HIP-HOP: Estás aquí sin poder salir / quedáte acá, no te vas a ir/ no intentes huir porque vas a morir.

RÁPIDO - Si lográs subir no vas a poder dormir / Si podés bajar no la vas a terminar / Vos ya entraste en este círculo de mierda / y este vicio es el que te está haciendo morir.

SE REPITE LO PRIMERO

   Esta canción la tocamos con la primera banda que tuve. Tocamos por primera y única vez en una kermés organizada por el club de baby fútbol Huracán Belvedere. Este fragmento de «Contar la plata» está inspirado en lo que sucedió ese día:

«Yo tenía una batería desde los quince pero no la tocaba con mucha frecuencia. Hacía como un año y medio que no tocaba. Estaba guardada en casa de mi amigo Godsuki, con quien tuvimos por poco tiempo una banda llamada La Alcantarilla, conformada por Godsuki en bajo, el Topo en los teclados y yo en batería. Esporádicamente aparecían Bartolo o el Chino a hacer coros. Hacíamos covers de Todos tus Muertos, Molotov y algún tema nuestro entre los que se destacaba «Círculo Vicioso» que era el que tenía algo de estructura. Nuestro primer y único recital fue en un festival organizado por el cuadro de Baby Fútbol del barrio, festival del que fuimos expulsados después del segundo tema («Puto», de Molotov). El público estaba compuesto por madres y niños, por lo que los temas no fueron bien recibidos. A sus ojos éramos una banda de pendejos fachos. Los dirigentes del club nos querían linchar. Por suerte mi viejo se metió a dialogar con ellos y en lugar de lincharnos nos dieron una hamburguesa –que nos comimos– y nos invitaron a retirarnos. Nos fuimos hacia el otro lado de una vía de tren que separaba la cancha de un complejo de viviendas. Jalamos cemento toda la tarde y a la noche volvimos por las calles sin iluminación y rodeadas de cantegriles. Igual teníamos un aspecto tan reventado que probablemente quienes se acercaran cruzarían la calle para no enfrentarnos».

   Luego de este periplo llegamos, efectivamente a este blog en el que empecé a practicar este oficio de teclear (si, teclear, no puedo escribir mucho a mano porque a la tercer carilla me empieza a doler la muñeca por mi postura deforme de zurdo) palabras y luego darle una estructura, un sentido, convertirlas en algo que pueda llegar a ser llamado «obra». 
   Unos cuatro años y medio más tarde, sentí que tenía material como para armar una colección de relatos y
La agenda del ´94 con un índice de las canciones y la página\fecha en la que se encontraban, y una copia de Polimorfa.
publicaciones varias del blog. Eso lo llamé «Polimorfa» y lo publiqué a fines del 2010 bajo el seudónimo de Anguila Yimeil. Imprimí un tiraje artesanal de quince copias de las cuales conservo una como recuerdo de lo duras que fueron esas jornadas de autoedición y autopublicación física. Es una publicación con cientos de errores y yo en ese momento creí que estaba buenísimo. Años después, y como le debe pasar a muchos escritores, uno encuentra lo que escribió algo más pobre que en el momento en que lo escribió. Es por eso que lo que escribo en la actualidad trato de revisarlo, tal vez infructuosamente, con los ojos de un yo venido de ese futuro en el que leo con desdén viejos escritos.
   Seis años después me encuentro en vías de publicar «Contar la plata». El motivo principal por el que demoró tanto es porque originalmente no tenía la intención de escribir una novela. Un día tuve una suerte de epifanía al notar que los relatos iban sumándose como los siete samurái de Kurosawa y empecé a darles forma y construir la novela. Dicho proceso fue fascinante. Me resulta casi imposible describirlo porque son sensaciones tan viscerales que cuesta describirlas en una publicación como esta. No me animo a hacerlo ahora .
   Hoy, me encuentro mucho más decidido a darle más tiempo que el que le daba a la escritura y todos los días trato de sentarme frente a la computadora, tomar los apuntes que hago en el Onenote (que ha sustituido hace tiempo a la libretita), y ver qué hago con eso. Antes escribía solo cuando me ponía en pedo, de madrugada, y luego fresco corregía. Ahora estoy terminando de escribir este post a las dos de la tarde.
   La máquina está aceitada. Gracias a este nuevo ritmo de escritura llevo escrita buena parte de una nueva novela, una suerte de continuación de «Contar la plata», que va por el mismo camino: el de tratar de generar diversas reacciones emocionales, algo que hoy es lo más difícil de lograr y para lo que no hay fórmulas ni cinco ni diez consejos para lograrlo. La diferencia radicará en que «Contar la plata» fue un proceso de cuatro años y medio de esporádica escritura, en los que se nota que hay relatos escritos de una manera y otros de otra, reflejo de los años que duró dicho proceso. Yo puedo notarlo pero hice un gran esfuerzo para que ustedes no.

Un abrazo,
Maximiliano Álvarez.












domingo, enero 15, 2017

Un pedacito de Umberto Eco

Caracas, 1981.
No es necesario explayarse en abundancia cuando uno quiere hablar bien de Umberto Eco. Lo único que quisiera compartir aquí es un fragmento de "Confesiones de un joven novelista". Todo comienza con un dato: un estudio reveló que la quinta parte de los adolescentes británicos creía que, entre otros, Winston Churchill era un personaje de ficción, mientras que, entre otros otros, Sherlock Holmes era una persona que había existido realmente. Transcribo la explicación de Umberto Eco que, en definitiva, va por el lado de esa corriente que sostiene que no hay mayor ficción que la propia realidad:

«...Tenemos acceso cognitivo al mundo de Edipo, y lo sabemos todo sobre él y Yocasta, pero ellos, aun viviendo en un mundo que depende parasitariamente del nuestro, no saben nada sobre nosotros. Los personajes de ficción no pueden comunicarse con personas del mundo real.
   Este problema no es tan caprichoso como parece. Por favor, traten de tomárselo en serio. Edipo no puede imaginarse el mundo de Sófocles, de otro modo, no acabaría casándose con su madre. Los personajes de ficción viven en un mundo incompleto, o, para ser más rudos y políticamente incorrectos, en un mundo discapacitado.
   Pero cuando verdaderamente entendemos su destino, empezamos a sospechar que también nosotros, como ciudadanos de aquí y ahora, topamos con nuestro destino simplemente porque pensamos en nuestro mundo de la misma manera que los personajes de ficción piensan en el suyo. La ficción sugiere que quizá nuestra visión del mundo real sea tan imperfecta como la visión que los personajes de ficción tienen del suyo. Por este motivo, los personajes de ficción bien construidos se convierten en ejemplos supremos de la "verdadera" condición humana.»

Recomiendo la obra completa.


sábado, noviembre 19, 2016

Mi experiencia en la nueva empresa de Trump

Trump

La victoria de Trump me agarró de sorpresa como a buena parte de la población del mundo. Pasadas un 
par de semanas, me doy cuenta que me comí la pastilla de los medios americanos y las encuestadoras que daban como segura la victoria a Hillary Clinton. El principal motivo por el que creí que ganaría Clinton era el del simple sentido común. Me resultaba imposible que buena parte del pueblo americano votara a un sujeto de las características de Donald Trump: la persona que uno imagina capaz de presionar el famoso "Botón Rojo". Hillary no es ningún angelito pero por lo menos no me transmitía inestabilidad mental.

Y pasadas dos semanas, aunque sigo sin creerlo, he logrado entenderlo luego de haber leído y escuchado diferentes análisis de personas que no supieron prever el triunfo de Trump, pero que ahora la tienen clarísima, y otros que, con derrotismo, lograron pronosticarlo, como Michael Moore en sus "5 razones por las que creo que Trump ganará" (Nota con el artículo traducido).

Ahora entiendo por qué ganó Trump. Las promesas que hizo calaron hondo en el americano más conservador y en los latinos legales quienes, en gran medida, se volvieron tan conservadores como el más blanco de los blancos rurales. Le prometió al americano de las zonas industriales, deprimidas por el alejamiento de las grandes empresas que empezaron a fabricar en México y otros países subdesarrollados para abaratar, que las cargaría de impuestos para que vuelvan a instalar todo el proceso de manufacturación en el país. También prometió la deportación masiva de inmigrantes ilegales, perfecto para el latino legal que no quiere que lleguen otros a quitarles el trabajo e ideal para los blancos que odian a los latinos y al resto de las minorías. Claramente, todo lo que es intolerancia, odio y no ser crítico con respecto a las promesas que hace una personas nos llevan al mismo problema global: la falta de educación.

Y es que una buena parte de la población lo único que quiere es un trabajito para ir desde su casa al mismo todos los días; criar a sus hijos en un ambiente aislado de los problemas, tenerlos lejos de los pobres, de la gente diferente; familias que quieren hacer su propio camino y progresar junto a la pequeña comunidad de familias circundantes en el mismo plan. Es una aspiración válida, pero lamento decirles que es egoísta, porque hoy, hay gente que se aprovecha de esta alienación de las personas para ejecutar planes realmente macabros que están destruyendo el planeta mientras nosotros tratamos que no nos falte el papel higiénico y la comida para el perro. Uno de tantos documentales que muestra cómo personas al mando de grandes corporaciones están destruyendo el planeta sin ningún problema gracias a que buena parte de la población está ocupada sobreviviendo. No es que no nos importe, es que estamos distraídos. Dejo solamente el último documental que vi al respecto.


Entonces, nos encontramos en todo el mundo con un conjunto de personas de todos los niveles económicos que ve los problemas que los rodean (marginalidad, delincuencia, pobreza extrema, corrupción) como algo que emerge de la nada y que debe ser removido con mano duro. Esto es: expulsión de las personas a otro lugar donde no afecten el día a día; encarcelamiento masivo, pena de muerte. Es decir, el bypass gástrico en lugar de dieta balanceada y ejercicio.

La falta de pensamiento crítico y la desinformación está matando este planeta y los países más afectados son aquellos donde la educación están en peor estado, tanto desde la educación formal como la informal que es el propio seno del hogar. La proliferación de hogares sin valores de tolerancia, empatía y respeto por la vida del otro trae aparejado nuevas generaciones de personas intolerantes que ven en una persona como Donald Trump, un modelo de éxito y un espejo de sus propios deseos.

Hace unos meses, por mi trabajo como docente, tuve la posibilidad de estar dos semanas en una ciudad del Estado de Ohio, Estados Unidos. Allí ganó Trump y cuando estuve allí se palpaba su posible victoria por la cartelería que veía en los jardines de las casas. La experiencia en esta ciudad no fue el reflejo de todo el país ya que, debido al propio sistema federalista, Estados Unidos es más una suma de países que un gran país. De pronto un estado te legaliza la marihuana y la eutanasia y otro tiene pena de muerte. Cada estado decide sobre sus políticas educativas, de seguridad pública, entre otras.

Esa sociedad que encontré no me gustó. No me pareció admirable y no ví un lugar del Primer Mundo. Yo diría que estuve en un Segundo Mundo. Encontré una sociedad de personas metidas en su propio mundo (su auto) y que van de su casa al trabajo, del trabajo al Mall (shopping) de ahí a comer Fast Food, de ahí a algún partido de fútbol americano o baseball, y de ahí a su casa. Yo salía a caminar por el barrio y me sentía en un capítulo de Walking Dead: las calles vacías, los jardines con el pasto perfectamente cortado y ni un niño jugando, los espacios públicos en impecable estado, sin utilizar, un Downtown (centro de la ciudad) desolado, servicios públicos en mal estado, tal vez porque solo es utilizado por los pobres, casi todos de raza negra. Subir a un ómnibus era deprimente: subían personas con las piernas hinchadas por una Diabetes no tratada porque están fuera del sistema privado de salud; personas con problemas psiquiátricos; los vulgarmente llamados white trash; que subían con caras tristes, vestidas de desidia. Mientras caminaba por las desoladas calles, pasaban autos y autos que me observaban con extrañeza, familias blancas que me miraban raro y familias negras que me miraban raro. Sentía que en cualquier momento se bajaría gente de uno de esos autos y me entraría a disparar o apuñalar o secuestrarme para luego apuñalarme o dispararme y tirarme en el Parque Ottawa, al cual estaba prohibido ingresar de noche. Un día me perdí en una parte de la ciudad y tuve que caminar tres cuadras para encontrar una persona que me ayudara.

Para terminar, pude ver el futuro de nuestro país si se instalase una politica de extrema criminalización de una sociedad, y es un futuro en el que la cosa no cambia, no es una solución. En una red de autoservicios llamados 7/11<7>; entregaban unas revistas gratuitas. A lo lejos se veía que la portada tenía muchas caras. Cuando me acerqué, tomé un ejemplar y empecé a observar. Se trataba de una revista que mostraba la foto de las últimas personas que fueron arrestadas esa semana. no era de gente buscada, simplemente estaban arrestados y en proceso de juicio. Al pie de la portada, una leyenda, en fuente muy pequeña decía "esta publicación no garantiza la veracidad de la información vertida", y "recuerde que todos los ciudadanos son inocentes hasta que se demuestre lo contrario". Esa publicación resume perfectamente la sociedad en la que estuve inserto dos semanas. Sin palabras.



Por supuesto que había cosas que funcionaban bien pero eso lo pueden ver en cualquier documental. Es que la persona que nace en el seno de una familia de situación económica media, lleva una existencia tranquila, sin problemas, va en su auto de un lugar a otro, crece, se casa, tienen hijos, los crían y mueren, sin sobresaltos. El problema es la gente que está completamente fuera de ese sistema y que coinciden con una raza: los más pobres son negros.

Uruguay también está dividido como Estados Unidos. Hay personas con sentido común, que piensan antes de actuar, que mas o menos entienden que los problemas actuales tienen un origen y no surgen por espontaneidad, que la solución a los problemas está en nuestro accionar, y otro grupo que necesita una persona o un partido que le quite los problemas del parabrisas y el retrovisor y que le permita disfrutar de su existencia individual sin molestias y lejos de la gente diferente a ellos. Sé que es muy absoluto dividir a la población en dos, pero aclaro que hablo a grandes rasgos y es para no extenderme demasiado en lo que quiero transmitir.

Lamento decir que Uruguay va en vías de elegir, en un futuro no muy lejano, a una persona que lo único que va a hacer es prometer trabajo para todos (sin decir cómo, no va a importar), encarcelación masiva de delincuentes o envío a campos de trabajo en el interior del país, restablecimiento de la llamada "educación para el mercado", es decir salir del liceo preparado para entrar al mercado laboral como dependiente. Y el eslogan ganador tendrá la palabra "¡Ya!" para satisfacer el afán inmediatista de los impacientes. Cuando aparezca un político que prometa eso sin filtros, la gente lo va a votar, porque, como en Estados Unidos, la mala educación está generando personas cuyo modelo de líder es ese. Espero equivocarme.

La victoria de Trump no representa el fin inmediato pero sí dar pasos más acelerados hacia el mismo. Para empezar, no cree en el calentamiento global. Para empezar...

Corto M.A.M.O.N realizado por los uruguayos de APARATO \ WE CAN FX IT

viernes, julio 08, 2016

Paulo Coelho me despertó a las 2:45AM

¿EH?

El lunes a la noche estaba muerto. Me encontraba en ese estado sonmoliento que, según las cricunstancias,  me pone idiota o de mal humor. Al llegar a casa, le conté a mi esposa que estaba cansado porque la noche anterior me había despertado cerca de las tres de la mañana, y luego no me pude volver a dormir hasta que sonó la alarma del celular. Cuando me preguntó qué me despertó, le respondí, "Paulo Coelho". Ante su "¿eh?", le comenté que había comenzado el mismo proceso que precede a una publicación en este blog: un recuerdo o una idea; otros recuerdos y otras ideas alrededor de la original; estructuración mental de recuerdos e ideas, desvelo. Cuando este proceso comienza en el día, en lugar de desvelarme, directamente me siento a escribir.
Paulo Coelho en 1973

   Esta vez, lo que me hizo esperar un poco más de lo habitual fue, por un lado, la finalización de un apasionante proyecto audiovisual al que le dediqué muchas horas, y por otro,  la decisión de mencionar a este escritor en una publicación y las posibles consecuencias que podía acarrear. En esta época de lecturas superficiales y disfuncionales hay que tener mucho cuidado al escribir sobre este personaje que genera tanta pasión como repulsión. De todas formas, pensar si escribir o no sobre este tema fue tiempo perdido porque una vez que comienza el proceso de fijación que describí anteriormente, es casi imposible no escribirlo.

MÁS DE UNA DÉCADA SIN NOTICIAS

Mi último contacto con un libro de Paulo Coelho fue hace doce años cuando empecé a leer "Once minutos", y lo dejé por la mitad. Ese fue el final de un viaje por el universo de este escritor que duró unos dos años. durante los cuales, leí ocho libros. Entre los dieciocho y los veinte años estuve pendiente de su obra; sumergido en ese mundo de mensajes alentadores, romances idílicos, y esa sensación de que tenés un amigo veterano que te aconseja sobre cómo vivir la vida de la mejor manera. Yo, con la clásica depresión adolescente, me sentía revitalizado al terminar cada libro. 

   No solo Paulo Coelho tiene su universo. Todo escritor construye un universo en cada obra. Sin embargo, yo me refiero a ese universo que se construye luego de una cierta cantidad de obras, en las que el autor va nombrando de a poco cada estrella. En el caso de George R.R. Martin: cada familia, cada reino, es una estrella; en el caso de, digamos, Charles Bukowski: las mujeres; los empleos que consigue, sus jefes y sus compañeros, el hipódromo. En Coelho: sus estrellas son frases motivacionales, por ejemplo, aquella que sostiene que si uno desea algo el universo conspirará para conseguirlo. Esta es una de las claves de su éxito. Se trata, a mi entender, de la conformación de un universo construido a base de postulados gestálticos (también clave del éxito de Jorge Bucay) y elementos mágicos que llenan un vacío filosófico y sentimental de al menos trescientos millones de personas (lectores).

PRIMER CONTACTO

Curiosamente, llegué a Paulo Coelho allá por el 2001, no por el "Alquimista" o "Diario de un Mago", sino a través de una larga entrevista que le hizo Juan Arias en 1999 y que se plasmó en el libro "Las confesiones del peregrino". En ese momento no había leído siquiera una frase una frase suya. No lo conocía. Me llevé el libro de la biblioteca porque leí la contratapa. 

   Así fue cómo conocí antes a la persona que al escritor. Supe de sus comienzos en el teatro; los dos números de la revista independiente que lo conectó con Raul Seixas, para quien escribió decenas de canciones, entre las que se encuentra "Sociedade Alternativa": canción cuyo estribillo conocí a través de la banda uruguaya La Tabaré Riverock Banda.





   De esta manera me enteré que Paulo Coelho se hizo rico mucho antes de escribir su primer best-seller, "Brida", que desencadenó un efecto retroactivo y despegó sus obras anteriores entre las que se encontraba "El alquimista". 
   Recuerdo también de esa larga entrevista, su testimonio de lo que fue la dictadura brasileña y su secuestro y tortura por parte de un grupo de paramilitares. Lo más fuerte que tengo presente de ese testimonio fue que, la novia que tenía en ese momento, quien también fue secuestrada junto a él, al salir del cautiverio, le pidió que nunca más la llamara por su nombre.
   También tuvo un largo período de adicción a la merca; experiencias con la magia negra; tres internaciones psiquiátricas con terapia de electroshock, y no recuerdo qué más. Todo eso me generó curiosidad, empecé a leer sus libros y me fascinó.

SECUELAS

Pasada más de una década de esta inmersión, y muchísima literatura mediante, de las afirmaciones
que se hacen habitualmente, acompaño las siguientes: los textos son de sintaxis simple, lo cuál no hace a los textos ricos desde lo literario, y que la categoría de autoayuda me parece adecuada. De todas maneras, vale destacar que desde 2002 es miembro de la Academia Brasileira de Letras así que no todos pensamos lo mismo sobre sus textos. 

   Leyendo mis primeros escritos, que no están muy alejados de esa época, tal vez lo que se me pegó de su estilo fue el de una fuerte presencia del narrador, como un tercero que opina y reflexiona sobre lo que sucede en la trama. Eso lo fui eliminando con los años. ¿A quién le importa lo que piensa el escritor? ¿A quíén le ganaste?

¿QUÉ INTENTO CON ESTE POST?

No estoy seguro, pero creo que un motivo por el que quise escribir un poco sobre Paulo Coelho es que, con el paso del tiempo, han surgido críticos suyos en las redes sociales, que no lo son porque leyeron alguno de sus libros y concluyen hoy que no es buena literatura, sino que se basan en los memes boludos, o en esa lamentable costumbre que es la de criticar por moda, para encajar, porque mi amigo lo critica: la sed de sofisticación.

   Yo me pasé un poquito y leí ocho libros suyos, pero al menos me siento con propiedad para aconsejarle a alguien que no es necesario incursionar en su mundo, a menos que seas un adolescente deprimido; una persona depresiva en general (mejor un libro de Bucay si no tenés plata para terapia); una persona harto romántica que cree en el amor a primera vista, el poder de la atracción, el esoterismo en general. Ahora, si tenés curiosidad, y querés putearlo con propiedad lee "Veronika decide morir" que, de lo que leí, creo que es su mejor libro, o el menos peor, como quieras llamarlo.
   Lo otro que percibo es que muchas veces se critica a la persona Paulo Coelho, y eso es lo que no entiendo. Tal vez no haya investigado lo suficiente y el tipo en realidad no tiene escrúpulos y es despiadado, malvado, pero me parece que no es para tanto. No lo veo como alguien que perjudique al mundo. Es decir, hay muchas otras personas con auténticas credenciales para ser el foco del odio de millones.
    Lamento ser testigo de cómo el insulto, el cinismo, y el sarcasmo se utilizan como demostraciones de inteligencia y sofisticación, como hace décadas lo era fumar. Creo que nuestro sistema educativo, dentro de todo aquello en lo que adolece, lo hace principalmente en educar para desarrollar seres socialmente inteligente, capaces de empatizar con el otro...con el mundo.