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viernes, mayo 27, 2016

4 CASOS EN LOS QUE AYUDÉ A LOS AUTORES CON MI ACCESO GRATUITO A SU ARTE.

Actualmente en Uruguay hay un debate entorno a una ley que pretendía ampliar las libertades de acceso a todo tipo de obra con fines de uso personal y que, finalmente, fue recortada por los gestores privados de derechos de algunos autores, representantes de la industria del libro (no los escritores) y la unión de gremios de trabajadores, mejorando a mi entender muy poquito la ley original de 1937. No ahondaré aquí en fundamentos teóricos justificando mi postura y el porqué de mi firma digital en la carta que defendía el proyecto de reforma original. Lo que haré por este medio es relatar cuatro de las decenas de casos en los que, gracias a un inicial acceso libre a las obras, los autores de las mismas ganaron dinero y no fueron robados:

CASO 1: LA HERMANA MENOR.

Cuando tenía unos 22 años, gracias al boom del mp3, pude acceder gratuitamente al disco Ex de La Hermana Menor. Era el año 2006, hacía como tres años que había salido el disco pero yo no conocía la banda. Ese disco me partió la cabeza y a partir de ese año comencé a ir con frecuencia a los recitales de la Hermana. Luego de ese disco vinieron otros, los cuales nunca compré porque nunca tuve la costumbre de usar el CD. Sin embargo he podido escuchar gratuitamente todos sus discos, aprenderme todas sus canciones e ir a sus recitales a cantarlas a viva voz. Mi memoria es una mierda pero si tengo que dar una cifra de cuánto he pagado en entradas para ver a la banda en vivo, me animo a decir que por lo menos he gastado un acumulado de 5000 pesos, cifra mucho más grande que lo que puede costar comprar su discografía en CD. Mi conclusión es que La Hermana Menor ganó con mi acceso gratuito a sus discos.

la hermana menor - Home | Facebook


CASO 2: SÓRDROMO

Mas o menos a la misma edad que descubrí a La Hermana Menor, Sórdromo andaba tocando en vivo por el circuito montevideano. A veces iba a algún festival y allí estaba Sórdromo tocando. Me parecía una cagada la música que hacía la banda. Se que suena irrespetuoso adjetivar de esa manera pero trato de situarme en ese momento y así polarizaba yo mis opiniones: bandas buenas y bandas de mierda. Pasados los años y luego de su separación, accedí a sus discos gratuitamente via Youtube. Nuevas influencias mediante, me di cuenta que en realidad Sórdromo fue una banda adelantada a su tiempo y me encantó aunque desafortunadamente se había disuelto. El disco Las Cosas del Querer lo escuché a mas no poder. Hoy en día su discografía suma cerca de 300.000 escuchas, mucho más que los discos que quedan en las disquerías pendientes de venta. Ahí puede que estén perdiendo unos miles de pesos. Por otro lado, nuevas generaciones siguen conociendo la banda (generaciones que no iban a descubrir la banda milagrosamente) y la están transformando lentamente en una banda que va a quedar en la historia del rock nacional. Paralelamente, se fortalece la reputación de Rodrigo Gomez como productor, en la medida que los discos de la banda que lideró se siguen escuchando. Todo esto es ganancia a futuro porque si, Rodrigo Gomez comienza su carrera solista o vuelve Sórdromo, yo y seguramente muchos más con gusto pagaremos la entrada que pongan para verlo en vivo.



CASO 3: LA OBRA LITERARIA DE IGNACIO ALCURI.

También por esa época, tenía el privilegio de acceder a una biblioteca particular que me prestaba gratuitamente tres libros cada dos semanas. Yo a esa edad no tenía plata y la poca que tenía no la gastaba en libros. Un día, me llevé prestado un ejemplar de Sobredosis Pop de Ignacio Alcuri. Por supuesto que me hizo un clic en la cabeza con respecto al humor en la literatura. Realmente recuerdo el momento en que, mientras leía el libro, pensaba "Guau, guau, guau, jajajajaj". No, no me convertí en un perro drogado: era puro asombro. Hoy, adultez mediante, tengo en mi biblioteca un ejemplar de Basurita y Temporada de Pathos, comprados en librerías X. Es seguro que, de no haber podido acceder gratuitamente a ese libro que no le generó ningún ingreso a este gran escritor, no tendría esos libros en mi biblioteca.

Ignacio Alcuri - Wikipedia, la enciclopedia libre


CASO 4: LA BANDA DE MARCELA

Hace millones de años, en el Hostel de Valizas, conocí a Marcela. Me gustaba y le empecé a hablar. No me dio bolilla pero recuerdo que hablamos mucho de arte y de música, y entre muchas cosas, me dijo que tocaba en una banda llamada 3 Pecados. Ok, dije. Pasaron meses hasta que me acordé de la banda de Marcela y empecé a buscar discos de 3 Pecados. Me encontré con que los discos que habían grabado estaban disponibles para descarga gratuita. Los empecé a escuchar y me gustaron. Para cuando fui a ver a la banda en vivo por primera vez, Marcela no tocaba más, estaba el otro, un peludo de lentes al que llamaban Pau. Cuando la banda editó Diciembra me terminó de convencer la propuesta y fui a todos los recitales que pude hasta que la banda terminó súbitamente por la muerte de uno de sus integrantes. Sin embargo, Pau siguió haciendo música, armando muchos proyectos, todos de calidad, todos disponibles para escuchar gratuitamente. Hoy en día su proyecto principal se llama Alucinaciones en Familia y es para mi una de las mejores bandas del Uruguay. Trato de verlos en vivo todo lo que puedo, pago la entrada que pongan y voy a comprar su disco aunque tal vez no lo abra porque no tengo donde escucharlo. ¿Qué habría pasado si no hubiese encontrado aquellos primeros discos de 3 Pecados luego de haber conocido a Marcela? No sé, pero lo que me terminó pasando por haber encontrado el disco gratis en la web fue maravilloso.

Colección social | 3Pecados


Creo que estos 4 casos explican mi presencia en esta carta:

http://www.todosganamosderechos.org/

Encerrar el arte no es el futuro.


jueves, mayo 12, 2016

El Testigo


¡Más vale que a ese gato no se le ocurra hablar!. Es el principal testigo de la oscura personalidad de Manuel Gonçalvez Galván. Ese gato, Bernardo, es el único que sabe que Gonçalvez Galván, actual Arzobispo de mi ciudad, tiene debilidades impropias de un miembro de alta jerarquía eclesiástica.

   Bernardo, el gato, siempre atento, con esos ojos color verde y ribetes amarillos, viene observando desde hace cinco años, y al menos una vez por semana, como Galván durante media hora es penetrado ferozmente por un inmigrante nigeriano mientras mira pornografía gay interracial amateur en la computadora con los ojos desorbitados. El gato siempre se sube a un estante a observarlo fijamente, uno pensaría que juzgando o asqueado de tanto pecado, cuando en realidad está esperando con paciencia su siguiente ración de pastillas sabor pescado, de esas bien caras que le da Galván.
   Cinco años atrás, Bernardo fue dejado en la puerta de la Catedral siendo apenas una bolita informe de ojos cerrados y la pequeña lengüita para afuera. Galván lo tomó con mucho cuidado, lo entró, le dio cobijo y a partir de allí se generó ese vínculo que habitualmente existe entre un amo y su mascota.
   Durante un buen tiempo, Galván dejaba al gato afuera de su recámara cuando comenzaba a saciar su deseo sexual multisensorial. Bernardo esperaba afuera con paciencia por un rato, hasta que comenzaba a sentir los jadeos, y ahí, desesperado, empeaba a rasgar la puerta con sus garritas.
   Un día Galván olvidó cerrar la puerta de la excitación que tenía, esa excitación que vuelve a uno irracional, con la mente fija en una sola cosa: acabar. Y ese día, una vez vaciado su cuerpo, al levantar la mirada, en uno de los estantes más altos de la recámara, se encontraba Bernardo, observándolo fijamente, como si estuviese viendo a través de él, no sólo la lujuria y el deseo de Galván, sino la serie de atrocidades cometidas por la Iglesia en su larga historia desde que se convirtió en el estándar de todas las religiones.
   Al nigeriano no le gustaba Bernardo. Le incomodaba mucho la presencia del gato y le hacía perder la erección. Además a Bernardo en ocasiones se le ocurría bajar del estante y pasearse alrededor del moreno, rozándolo con su pelaje, dejando su aroma entre sus piernas, señal de que el nigeriano es de su propiedad.     A Galván, por el contrario, no le molestaba que Bernardo rozara sus piernas o que comenzara de pronto a lamer los dedos de sus manos que estaban apoyados en la mesa sobre la que se inclinaba.
  ¡Más vale que a este gato no se le ocurra hablar! Bernardo, un gato ruso azul pero cuyo pelaje es en realidad de un gris fuerte; un hocico pronunciado que lo hace parecer más salvaje, y un cuerpo más parecido al de un hurón, es el testigo del llanto luego de la lujuria, de la recomposición de la personalidad artificial, esa que los feligreses conocen y aman.

martes, marzo 01, 2016

Post que quedó colgado de 2015 en borradores

EL ARTISTA Y LA PRESIÓN SOCIAL

Entrega de premios como la de los Oscar nos sirve como filtro a la hora de elegir un poco de nuestro hoy valioso tiempo para mirar una película. Lo ideal sería mirar todo lo que uno pueda y darle una chance a todo el material existente. Eso, en estos días, no es posible, porque muchos hemos elegido una forma de vida que no permite tomarse unas horas para mirar algo.

Mi caso no es tanto como el que mencionaba anteriormente porque tengo un par de meses libres y, cuando surgen instancias como los Oscar, puedo ver los nominados, bajar todas las peliculas y ver cada una de ellas con extremo detalle y hasta ver mas de una vez alguna de ellas. Este es un estilo de vida que uno debe elegir con tiempo y a una edad temprana. Para un artista el tener tiempo es extremadamente importante y esto pocas personas lo van a entender. La mayoría va a pensar que vos hacés lo que hacés para tener mucho tiempo libre y no hacer nada y ser un pelotudo y no tener metas. 

El artista es incomprendido por naturaleza y es solamente comprendido por aquellos que tienen  esa inteligencia (si nos ceñimos a Gardner). ¿Por qué es incomprendido? Por muchos motivos. No entienden que uno no puede ver cosas ordenadas o desordenadas; en su lugar o fuera de su lugar. No entienden que la imaginación ocupa buena parte de nuestra actividad cerebral y estar "en otra" es prácticamente nuestro estado natural. Porque siempre estamos imaginando algo, tomando palabras, ideas, frases, hilvanando lo que paso rápidamente por nuestro cerebro como un pequeño flash inspirador...

PUEDE QUE CONTINÚE...

lunes, febrero 29, 2016

400 millones

- En serio, tengo 400 millones en el banco - le decía Leonardo Di Caprio a una húngara que acompañaba a una delegación, quienes terminaron ganando un Oscar a Mejor Pelicula Extranjera esa noche.

Ella no había visto tantas peliculas de Leonardo como para considerarlo una celebridad. En general no miraba películas y no tenía televisor. Vivía en una neo comunidad hippie con jóvenes burgueses de todas las nacionalidades a pocos kilómetros de Szentes. Sus padres de origen irlandés le pusieron Aelish. En esa comunidad vivían 2 alemanes, 3 italianos, 5 húngaros y un uruguayo: yo.

Yo había pasado las mil y una en Uruguay. Traté de vivir de las artesanías, pinturas, tocar la guitarra en ómnibus y mil cosas más vinculadas al arte pero no había caso: Uruguay no me quería. Uno de los primeros días de invierno de 2014 estaba tirado en la plaza Bellán, absolutamente rendido. No sabía que hacer. El cielo, de un fuerte celeste, se me aparecía más bien monocromático, de tener los ojos cerrados tanto rato. En algún momento, el sonido de la plaza me empezó a desplazar a otros lugares donde no había que preocuparse por consumir y toda la boludez de ahora. Me sentía tranquilo, desestresado. En medio de este viaje me tocan el brazo y, al abrir los ojos, veo el rostro más blanco que jamás había visto: unos ojos tipo anime bien abiertos, redondos y marrones; labios gruesos sin ser exagerados; mejillas ruborizadas y una voz que en un vago español me dice:

- ¿Estás bien?
- cjmm!!! - escupí. Si, estoy bien.
- Estabos como desmaiada.
- No, estaba viajando nomás.
- ¿Cómo?
- Nada, estoy bien. Gracias. ¿Querés ir a comer unos bizcochos?
- No entiendo bizcocho. Le hice el gesto con la mano como de comer y ahí entendió.

Luego de ir a la panadería, nos sentamos en un murito de Freire y conversamos largo rato. Hacíamos lo que podíamos para comunicarnos ya que su español era por momentos muy bueno y por otros harto precario. Al menos llegué a comprender que era una persona con problemas como yo, que se había ido de su Szentes natal para conocer gente nueva y costumbres nuevas. También supe que se llamaba Aelish y que era fanática de Rutger Hauer. Me enamoré enseguida.

Estaba dispuesta a seguirla a todas partes, asi que cuando me dijo  que unos amigos suyos se iban a pocos kilómetros de Szentes a formar una comunidad libre, me fui con ella. Dejé mi trabajo y con la liquidación pagué el pasaje. Chau Uruguay.

Hasta hoy vivimos bárbaro. Es todo un poco insalubre para mi pero la llevo bien con la Aelish a mi lado. Hacía cerca de un mes que la madre la había llamado y le había comunicado que estaba invitada para la entrega de los Oscar porque la pelicula en la que ella actuaba había sido nominada y quería que Aelish fuera con  ella. Aelish de mala gana aceptó y fue. Creo que aceptó porque en el fondo se siente mal por haberla abandonado años atrás y viajar por el mundo para luego volver y quedarse a un par de kilómetros de su casa...no en casa de su madre...con ella.

Yo me fui al Ételbár del centro de Szentes a ver la entrega de los Oscar. Leonardo di Caprio ganó un premio. Una hora después recibí un SMS de Aelish: "Dice un tipo acá que tiene 400 millones en el banco. Es un pesado".


martes, febrero 23, 2016

Contar la Plata

En Diciembre del  año pasado terminé un segundo libro llamado Contar la Plata.  Es una novela corta que trata de un personaje que consigue su primer trabajo en una transportadora de valores. Esto implica ingresar a trabajar en una oficina junto a 30 personas más, cada cual con su historia. La novela trata sobre lo que sucede en esa oficina, y lo que le sucede al personaje principal, tanto dentro como fuera de la oficina. Algunos relatos que componen la novela han sido tomados de este blog y corregidos ya pasada la resaca de esas noches en las que los escribí. Es un filtro necesario para no escribir cualquier desastre. Los contenidos que tomé y modifiqué los eliminé del blog por haber  pasado a ser borradores de lo que sí pretendo sea algo perdurable. Es por eso que el blog parece un pueblo australiano padeciendo pánico peludo: desértico. En breve les paso más información sobre cuando lo podré publicar, como, donde se podrá adquirir, etc. Gracias por andar en la cibervuelta.