Buscar en este blog

viernes, julio 28, 2006

Incurables


A veces me invade una tristeza prácticamente inexplicable. Por lo que sé, nos sucede a todos y es horrible con solo pensarlo. Me pongo en la situación de alguien jodido por la vida y que de pronto tenga uno de estos ataques de melancolía y desagrado por la vida y logro entender la alta tasa de suicidios en nuestro país. Es horrible. Parece no haber solución a este sentimiento tan desagradable. Te sentís solo aunque quizás no lo estés. Te encontrás perdido en la sociedad cuando por ahí estas mas integrado que cualquiera que lo intente. Sentís frustración y sucede que sos el tipo más exitoso del país. Inexplicable. Hay tantas cosas sin explicación. Y nos creemos la pavada de la ciencia que lo sabe todo y debe conocer un 20% de lo que nos pasa. Ni hablar de lo espiritual. Tantas cosas sobrenaturales que suceden y no podemos creer que al menos haya una cosa cierta. Increíble. Somos tan ilusos que no merecemos vivir en este mundo tan lleno de cosas misteriosas sin aparente explicación. La tarea de los catedráticos del mundo es la de consolarnos ante cosas que no tienen razón de ser. Para eso están. ¿Cuántos investigan? Pocos. En su mayoría están dedicados a explicarnos lo ya descubierto y a esperar que venga el nuevo milagro de la ciencia, como siempre, descubierto por accidente. 40000 años estudiando y las cosas se descubren de pedo. Ya este hecho es realmente extraño y al parecer estamos muy contaminados por estos tiempos. Yo nací en estos nuevos tiempos así que no tengo cura, pero pienso en los que vienen y los que vendrán. Cada vez más contaminados por este mundo lleno de seres hiper-contaminados. Por eso y otras cosas estoy triste. Bueno, después de todo tiene una cierta explicación.
Voy a terminar esta pequeña descarga emocional con un dialogo que escuche hace unos días:

A: ¿Te acordás de la novia del P.? - B pone una expresión pensativa - Una rubia…
B: Aahh sí, ya me acuerdo. ¡Que estúpida que era esa mina!
A: Bueno, se murió.
B: ¡Uuuuhhhh! - pone una expresión de “qué cagada me mandé” pero se recupera rápidamente - Bueno, igual era una estúpida…

Por favor…